|
|
PREM RAWAT Maharaji. Maestro de «El Conocimiento»
Ha estado este fin de semana en el Fórum 2004 de Barcelona donde, en un
evento titulado «La paz es posible», Prem Rawat afirmó que la paz en el mundo no
depende ni de la política ni de los gobernantes sino que comienza en el momento
en que cada ser humano está en paz interiormente.
Carmen Posadas
Prem Rawat, también llamado Maharaji, nació en la India en 1958. A los seis
años recibió, de su padre, técnicas de meditación y a los ocho, al morir éste,
asumió la labor de la difusión del Conocimiento de uno mismo. Hoy, a través de
emisiones vía satélite y grabaciones de vídeo, su mensaje se escucha en 80
países y se traduce a más de 60 idiomas.
¬¿Cómo se dio cuenta que tenía este don especial de transmitir técnicas y
enseñanzas?
¬Bueno, para empezar no es que me diera cuenta de tener este don. Mi padre
convocaba eventos de este tipo, para hablar a la gente, y a veces yo me daba
cuenta de que la gente estaba dispersa, que no se habían congregado para que
él pudiera comenzar. Entonces yo me levantaba y empezaba a hablar, y cuando la
gente veía eso, un niño tan pequeño dirigiéndose a la gente (yo en ese momento
tenía cinco o seis años), se acercaban todos, por curiosidad. Entonces yo le
decía a alguien: «Vete y dile a mi padre que la gente ya está aquí, que venga
a hablar». A ellos les gustaba lo que yo decía porque el mensaje era muy
simple, venía del corazón. Era muy diferente. Poco a poco esto siguió
sucediendo, y mi padre me alentaba para que siguiera hablando. Obviamente,
había algo ahí que me permitía levantarme y decir estas cosas delante de miles
de personas.
¬¿Acudían miles de personas en aquella época?, ¿en qué es diferente su
mensaje del de su padre?
¬De alguna manera es más sencillo que el de mi padre. Es más para todo el
mundo. Porque él estaba limitado a India, y así muchas de las cosas que él
decía tenían que ver con esa cultura. Claro que cuando yo me vine a Occidente,
tuve que adaptar el mensaje para que fuera comprensible para cualquiera. Había
algo maravilloso, que es lo que considero el don: y es que cuando hablo,
siento algo, algo del corazón, algo que es real. Y el ser capaz de hablar
desde ese sitio, desde esa sinceridad, ése es el don. Después mi padre me dio
las técnicas del Conocimiento y la historia se ha desarrollado de ahí en
adelante.
¬¿En qué consisten esas técnicas?
¬Básicamente, consisten en coger nuestros sentidos, que están acostumbrados
a dirigirse hacia fuera, y enfocarlos hacia adentro. Eso es lo que las
técnicas en sí hacen.
¬Pero qué es, ¿algún estilo de yoga? ¿Se necesita un maestro para que te
oriente? ¿Se puede hacer solo?
¬No, no se parece al yoga porque no está dirigido a tu salud física. El
maestro te ayuda a prepararte, y cuando existe esa aceptación y ese
entendimiento, las técnicas son muy sencillas, sirven para invertir tus
sentidos, para ir adentro de ti, pero sin esa preparación, no quieren decir
nada.
¬¿Pero cómo?
¬Se necesita un maestro porque si no sería como darle a Van Gogh un pincel
y no darle ni paleta ni pinturas. Le será muy difícil pintar. Es como si le
das un puñado de semillas a un granjero ¬necesita un campo, y necesita
preparar ese campo para que el proceso pueda tener lugar¬. Te podrías poner
muy técnico y decir: «¿Pero cuáles son las técnicas? Dámelas y ya está.» Pero
no es así. Porque si ni siquiera comprendes la idea de que existe algo dentro
de ti, si no vas a aceptar el que esta vida es un don, ¿qué quieres que hagan
las técnicas? El maestro prepara el terreno. En sí mismas no significan nada
cuando son las dudas las que preparan el terreno. Es como coger un puñado de
semillas y tirarlas al asfalto esperando que crezcan. No va a prosperar.
¬¿Cree que a la gente le asusta mirar dentro de sí mismo?
¬Creo que a la gente le asusta porque no saben lo que se van a encontrar.
Porque no están muy seguros de qué es exactamente lo que están buscando. Tiene
que existir la sed antes de poder apreciar el agua. No están preparados. Por
eso resulta tan importante que haya alguien que nos recuerde estas cosas. Ése
es el papel del maestro. Verdaderamente, es como un granjero que prepara el
campo. De esta manera, cuando llega el Conocimiento de uno mismo, tiene el
contexto para funcionar.
¬¿Y
basta con tener fuerza de voluntad para lograrlo?
¬Sed. En lugar de fuerza de voluntad debes mirarlo como sed, para poder
conseguirlo. Es como si una persona compra una cinta para correr porque quiere
adelgazar, y se sube a la cinta y se queda ahí de pie. No corre ni hace nada.
«Estuve en la cinta de correr durante media hora, dice, así que ahora puedo
salir y comer kilos de patatas fritas». Esta persona se acabará dando cuenta
de que no está adelgazando sino que engorda, ¿no? ¿De qué le va a servir la
cinta de correr? Si la usa correctamente, le ayudará, pero si sólo la usa para
ponerse de pie encima de ella... Así es que las técnicas en sí mismas no es de
lo que se trata. Se trata de una preparación, porque una vez que esa
preparación está en su sitio, una vez que se identifique que la sed está
ahí...Y ésa es la diferencia. Para triunfar en este mundo necesitas la
voluntad. Para triunfar en nuestro corazón, necesitamos la sed. Todo el mundo
tiene sed y todos tienen que descubrir esa sed.
¬¿Diría que sus enseñanzas se asemejan más a una filosofía o a una
religión? Y de la misma manera, ¿en qué se diferencia su camino de otros que
también prometen la realización interior o la felicidad o la paz, etc.?
¬Bueno, la filosofía es un montón de «peros» y «quizás», ya sabes: «Si esto
es cierto, entonces aquello debe ser cierto». Y hay mucho de «Bueno, debe de
haber». Y hay mucha autocomplacencia. Pero aquí se trata de una experiencia
práctica, y eso es lo que ata todo y lo hace claramente distinto. La filosofía
son muchas preguntas y ésto son sólo respuestas.
¬El descubrirse a sí mismo, ¿es un camino penoso? ¿Tienes que renunciar a
muchas cosas?
¬Tienes que renunciar al vacío. Tienes que vaciarte del vacío.
¬¿Y eso cómo se hace?
¬Bueno, eso se logra aceptando este momento. En cuanto empiezas a aceptar
esta vida, este aliento, te llenas de alegría. En cuanto abres tus puertas al
momento presente, a este aliento, a esta vida ¬porque ahí es donde está la
vida¬ la alegría lo inunda todo. No es un momento penoso. Existen muchas
suposiciones de que puede serlo, quizás porque cada vez que las circunstancias
nos ponen en el presente es porque algo falló, nos ponen en el presente de una
patada, y resulta penoso. Pero no tiene que ser así. Es un proceso de ir descubriendo,
de disfrutar simplemente de cada día. Lo más importante es que en este momento
existe una tranquilidad, una paz increíble. Existe una sencillez increíble.
¬Vale, y ¿qué más? ¿Algo más seguramente, no? ¿No hay que renunciar a nada
más?
¬No es tanto un proceso de renuncia como de aceptación. Aceptar la alegría,
aceptar la posibilidad de estar contento en tu vida. Prepararse. Prepararse
para esa paz. Comprender que cada día es importante. Cada momento es
importante. Hay dos maneras, puedes vaciar un cubo y decir, «bueno, y ahora
cómo lo vamos a llenar»; o puedes empezar a llenarlo, y automáticamente, lo
que fuera que había antes dentro se vaciará. Y verdaderamente es un proceso de
aceptación. Si quieres vaciarte del vacío, entonces llénate de algo
maravilloso.
¬Sí, pero, ¿todo el mundo es capaz de hacer esto?
¬Todo el mundo lo puede conseguir. Es muy simple. Nosotros somos como un
coche que tiene acelerador pero carece de frenos. Toda nuestra tecnología y
demás está enfocada en esa dirección. Eso es en lo que nos quieren convertir.
¿Sigue!, ¿sigue! ¿sigue!. Pero, ¿y los frenos? Porque sin frenos el coche es
inútil. Para mí es lo mismo. Lo que digo es que necesitas poder disponer de
ese tiempo. Poder ir adentro y disfrutar. Necesitas saber que todo está bien.
Quieres aprender a correr, pero aprende también a levantarte. Porque lo vas a
necesitar.
Más información: http://es.tprf.org
http://www.info-es.net
|
|
| |
 |
Enlaces Relacionados |
 |
 |
Votos del Artículo |
 |
| |
Puntuación Promedio: 4.06 votos: 15

|
|
 |
Opciones |
 |
|