luzblanca escribió "El pescador solitario era un hombre de Dios. Un día tuvo la audacia de pedir al Señor un signo de su presencia y de su compañia:
"Señor, hazme ver que tú siempre estás conmigo. Dame el don de experimentar que me amas y el gozo de saber que caminas conmigo."
Cuando reemprendía el camino, vió que junto a las huellas de sus pies descalzos había otras cercanas y visibles.
-"Mira, le dijo el Señor, ahi tienes la prueba de que camino a tu lado. Esas pisadas tan cercanas a las tuyas son las huellas de mis pies. Tú no me has visto, pero yo caminaba a tu lado.
" La alegría que tuvo fue inmensa pero no siempre fue asi.
Vinieron días de tormenta y frío. Caminaba taciturno por la playa. Volvió sobre sus pasos y observó que esta vez, en la arena, solo había las huellas de dos pies descalzos.
"Señor, has caminado conmigo cuando estaba alegre. Ahora que el desánimo y el cansancio hacen mella en mi vida, me has dejado solo. ¿Dónde estás ahora? - "
Amigo, cuando estabas bien, yo caminaba a tu lado. Pudiste ver mis huellas en la arena. Ahora que estás cansado y abatido, he preferido llevarte en mis brazos.
"Las pisadas que ves en la arena son las mías, marcadas por el peso de tu propio cansancio"
"
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