"Aquél que dice no creer, aquél que sugiere que no hay creer sino ver, pues también cree; cree que no hay que creer, cree tras que creer nos limitamos, cree que al creer nos engañamos; siendo así todos creemos, pues creer es parte de nuestra naturaleza psicológica más oculta".
Las creencias, más allá de todo concepto, filosofía y religión, son aquellas en las que se fundamenta nuestra existencia, pues ya desde un principio creemos que existimos, que somos y que estamos, sin tener pruebas fehacientes de ello. Por ello todo en el mundo es una creencia y no una realidad, una abstracción y no una verdad, ya que no hay nada certero que nos demuestre que algo realmente es, más todo aquello que se basa en las ideas del ser y del estar.
Tratar de dejar de creer, es lo mismo que tratar de dejar de pensar; yo creo que todo forma parte de un pensamiento divino, y si dejamos de pensar y por consiguiente, de creer, nos desligamos de ese pensamiento divino, pues las creencias son aquellas que de algún modo nos acercan más a Dios o a la mente divina. Pero hay quienes piensan todo lo contrario y se oponen a mis ideas; y es donde nace el segundo error del ser humano luego del pecado, "La lucha por la divergencia de ideas".
¿Cuantos de nosotros nos hemos visto sumergidos en confrontaciones sean leves o de magnitudes mayores, por defender o en casos extremos, hacer valer nuestras ideas, por considerarlas correctas y como única verdad?
Muchos, por no decir todos. En algún momento de nuestras vidas, hemos atravesado por esta etapa, directa o indirectamente. E inlcluso superada esta etapa, cuando conocemos de ideas que chocan con las nuestras, sentimos ese puñal dentro nuestro que nos impulsa a entablar una nueva confrontación de ideas, por más que querramos evitarlo.
El punto de todo está en saber creer y saber pensar. Para saber creer, tan solo el fundamental basarnos en "Tolerancia" y "Respeto" colectivo, "Paz" y "Armonía" individual. Las creencias deben acercarnos al punto en el que más luz encontremos, solo así podremos estar en paz y armonía, y por ende saber comunicarnos con los demás.
Ninguna creencia es errada ni imperfecta, todo viene y todo va, no tratemos de hacer creer al otro que su camino lo llevará a un acantilado de agua negras, pues todos conducen al mismo pozo, donde la luz la hallaremos una vez que atravesemos el pozo, como prueba final.
Nadie deja de creer ni de pensar... si no, no existiríamos (Eso creo... eso pienso...)
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