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amanuens escribió "Muy probablemente, en más de una ocasión hayas oído hablar sobre la búsqueda del equilibrio interior, e incluso hayas pensado en lo absurdo del tema, presuponiendo que el desequilibrio únicamente lo padecen aquellos que no pueden controlar sus impulsos, algo que te es ajeno. Al menos, así lo creí hasta que situaciones de la vida me llevaron a un grado tal de desequilibrio emocional que tuve que actuar de inmediato. Suerte tengo, que siempre hay personas a mi alrededor para ofrecerme unas palabras de aliento. Fue un día de inesperada sensatez, cuando decidí poner remedio inmediato. Me propuse trabajar hasta encontrar el equilibrio que había descuidado poco a poco, casi sin advertirlo. No cesaría hasta lograr la tranquilidad interior y la armonía ansiada. Aunque ahora sé que ansiar forma parte del desequilibrio. Desafortunadamente buena parte de nuestras luchas internas son el mayor obstáculo con el que podemos encontrarnos, lo positivo es saber reconocerlas y eliminarlas en su justa medida.
Prestando atención a nuestro interior
Fíjate que la verdadera inquietud crece en tu interior, la parte de tu ser más sensible a cada sensación, a cada vibración, a cada situación del día a día. Cada circunstancia o cada nuevo acontecimiento, te provoca agitación, preocupación, te da placer, te frustra, te relaja, o también te hunde, a veces puede enternecerte, otras te hace reír, algunas llorar, sentir miedo, pasión, compasión, envidia, rabia,… ¿De donde proceden este cúmulo de emociones, sino de tu interior? Todos hemos tomado una decisión o nos hemos librado de un suceso, gracias a nuestra intuición. Ese pensamiento que no sabemos como nos viene a la cabeza de repente, de una forma inesperada y extrañamente acertada. Este pensamiento no es otro que el de tu voz interior. La más sabia, quien siempre sabe lo que te conviene, la que te ayuda en los momentos en los que la incertidumbre y el miedo no te dejan actuar. Siempre está contigo, vive en ti. Nunca, vayas donde vayas, estés donde estés, te abandona, porque forma parte de tu propio ser.
Deberíamos darnos cuenta de una vez, que nos queda mucho por avanzar. Sabemos que utilizamos una parte ínfima de nuestro cerebro. ¿Acaso el resto no sirve para nada? Sería absurdo creer algo así. ¿Por qué, como humanos nos ofuscamos en utilizar única y exclusivamente nuestra parte más racional? ¿Por qué buscamos una explicación tangible a todo lo que nos ocurre, a lo que nos rodea y a todo aquello a lo que no encontramos explicación…?
Una buena forma de conocernos a nosotros mismos es haciendo una observación profunda de quienes somos y qué queremos de la vida, con absoluta sinceridad y humildad, pero principalmente dejando a un lado el temor, cualquier miedo que nos impida conocer la verdad. Quizás te sorprendas de tu propio ser.
Factores de influencia para el equilibrio emocional
Existen dos grandes mundos visiblemente diferenciados: el mundo terrenal y el mundo espiritual. Para el equilibrio de la persona las energías deben fluctuar en ambos polos, es decir, debemos ser 50% terrenales y 50% espirituales. Este sería el punto de equilibrio óptimo. ¿Qué ocurre cuando fluctuamos enérgicamente en uno de los polos, olvidándonos del opuesto? Aquí es cuando se produce el mayor de los desequilibrios. Como todos sabemos y podemos constatar, vivimos, actualmente en un mundo materialista, es decir, más terrenal que espiritual, olvidando que nuestro espíritu no precisa nada más que buenos sentimientos.
Deberemos aprender a discernir por cual de los dos mundos han sido provocadas esas experiencias que deseamos resolver. Analizar si son consecuencia directa de nuestros actos en uno u otro mundo. Una vez seamos capaces de conocer el origen podremos aplicar la solución con más eficacia intentando que esta se resuelva desde el polo opuesto, con el fin de equilibrar. Que mejor que un ejemplo para describirlo. Supongamos que estamos buscando un trabajo y que hasta el momento ninguna de las opciones nos satisface. En pocos días más de búsqueda, comenzaremos a quejarnos de que somos unos fracasados, de que no lograremos nunca nuestros objetivos, que siempre tendremos que vivir en la escasez, nunca podremos aspirar a una casa bonita, un buen coche, el viaje de nuestros sueños, etc… algo que a todos nos es familiar. Si analizamos, vemos que se está creando en nuestro interior una angustia provocada por la negatividad de nuestros pensamientos al albergar como fracaso que nuestras expectativas no se *****plan de inmediato. Es el momento de detenerse y preguntarse el porqué de esa negatividad. No podremos aportar nada positivo a nuestra vida si nuestros pensamientos fluctúan continuamente en la negatividad. Según este caso, estamos volcando nuestra energía negativa en el polo terrenal, el materialista, porque engañándonos a nosotros mismos, nos convencemos que consiguiendo todos esos logros, vamos a completar nuestra felicidad. Es entonces el momento de actuar desde el polo opuesto, el mundo espiritual. En primer lugar, convencernos de que lograremos nuestro objetivo a base de esfuerzo y paciencia. Dejaremos a un lado los temores, miedos e inseguridades para reforzar nuestra valía, fortaleza y conocimientos. En último término, nos llenaremos de fe en nosotros mismos. He podido constatar en propia piel que la técnica funciona, mejor dicho, si se realiza con sinceridad y constancia, es infalible.
Pautas recomendables
Existes algunas pautas que nos pueden ayudar a recuperar el equilibrio cuando éste se nos escapa. Una vez hayamos sido capaces de constatar en cual de los dos mundos estriba nuestro problema, podremos actuar aplicando unas u otras pautas.
Búsqueda del equilibrio en el mundo terrenal
Si nuestro desequilibrio está provocado por una fuerte fluctuación energética en el polo espiritual, deberemos entrar en contacto con la tierra y según nuestras posibilidades elegir una u otra pauta o varias a la vez. Es preferible elegir una y completarla que no querer abarcarlas todas y no concluir ninguna. Para ello, algo muy recomendable es trabajar con plantas, tener un huerto propio, hacernos con un bonsái, leer un libro de naturaleza bajo un árbol, mucho mejor si se trata de un árbol centenario, caminar por un bosque recogiendo los frutos que nos deja. Realizar cualquier actividad que nos ponga en contacto directo con la naturaleza. Una vez hayas elegido la pauta que más te apetezca, el proceso se inicia en pie, inmóvil, cerrando los ojos y notando los pies aposentados en el suelo, como éstos forman la base de tu cuerpo y como lo sustentan. Antes de iniciar la pauta se saluda al planeta Tierra, identificándolo como nuestro hogar. Es preferible no continuar, sino se es capaz de notar la sensación de arraigo a la tierra, sintiendo que la raza humana pertenece a ella. Una vez conseguido, sino es el primer día, el siguiente o bien el otro… iniciar la actividad elegida. Mientras ésta se realiza, se deberán concentrar las energías en lo que se está haciendo, disfrutando del momento y agradeciéndonos a nosotros mismos nuestra habilidad y sensibilidad.
Tipo de personas que fluctúan habitualmente en el polo espiritual:
En general pueden tratarse de personas excesivamente sensibles, afectuosas, caritativas, imaginativas, soñadoras, creativas, ingeniosas y/o aventureras. También pueden ser altruistas, reservadas, miedosas, vulnerables e incluso cobardes, en ocasiones pueden llegar a crearse un carácter obsesivo, rechazando al resto de la humanidad por no saber entender la vida como ellas la entienden.
Les atrae el misterio, el romanticismo, la ciencia ficción, los cuentos, las historias de aventuras, las ciencias ocultas, el esoterismo, las civilizaciones antiguas y sus teorías de la creación del Universo. Pueden ser además muy creyentes y practicantes de su religión o por el contrario rechazar cualquier dogma, identificándose con el suyo propio. Buscan continuamente una explicación y un sentido a la vida y luchan por adquirir conocimientos que satisfagan sus necesidades, muchas veces sin ser conscientes de sus verdaderos deseos y el motivo de sus temores. Necesitan asimismo, protección espiritual como consecuencia de las carencias afectivas que creen tener en la Tierra. Su elevada espiritualidad puede llevarlas a descubrir sus dotes de clarividencia, clariaudiencia, poder sanador, etc... esas que todos los humanos, sin excepción, poseemos. Si la persona no está capacitada psíquicamente, estas facultades pueden llevarla a creerse diferente, superior, un ser elevado, poderoso, conocedor de la sabiduría universal,... Con los consecuentes desencadenantes de rechazo social que puede padecer y que puede conducirle al aislamiento e incluso a la pérdida de la razón y de la realidad, olvidando tener los pies en el planeta Tierra.
Es aconsejable recordar todos los días que pertenecemos a este planeta, que nuestra alma se alberga en un perfecto cuerpo que debemos mimar y proteger. Evitar descuidar a nuestra familia, el trabajo, los amigos,… Valorar lo que tenemos y como lo hemos ganado. Permitirnos de vez en cuando renovar nuestro vestuario, o el vehículo, o bien redecorar el hogar, para sentirnos parte inseparable de este mundo, sin temor alguno. Aprender a disfrutar.
En general, podremos encontrar este tipo de personas en las siguientes actividades:
Arte en general: música, escritura, pintura, poesía, baile, danza, escultura, fotografía, cine, teatro. Docencia, ingeniería, investigación, arquitectura, arqueología, historia, sacerdocio, sanidad y salvamento, navegación, diseño y decoración, deporte como placer, astronomía y astrología, meteorología, agronomía, agricultura y pesca.
No necesariamente puede tratarse de la profesión con la que se ganan la vida, pero sí, muy probablemente con la que se identifican o desearían ejercer.
Búsqueda del equilibrio en el mundo espiritual
Si nuestro desequilibrio está provocado por una fuerte fluctuación energética en el polo terrenal, deberemos entrar en contacto con el sol y la luna, pero sobre todo con nosotros mismos. Deberemos entender que no somos únicamente un cuerpo y una mente, sino mucho más. Saber que a todos nos acompaña el alma, esa energía que se enriquece con cada experiencia y no cesa nunca en avanzar. Para ello, algo muy recomendable nada más levantarnos por la mañana, es colocarnos en dirección al sol, dejar que sus rayos y su luz nos alcancen, permaneceremos por unos segundos en pie con los ojos cerrados, hasta que notemos que su calor nos envuelve por completo, sintiéndonos protegidos. Daremos las gracias por poder disfrutar de un nuevo día e iniciaremos nuestra jornada. Al anochecer, antes de acostarnos, repetiremos la misma pauta, esta vez a la luna, dándole las gracias por haber podido concluir con éxito un día más. Puede ocurrir que por cuestiones climatológicas o por las características de la vivienda no sea posible conectar todos los días con los astros, en ese caso se deberán visualizar mentalmente.
Sería conveniente que se introdujera como costumbre unos minutos de meditación. Para meditar no es necesario estudiar, ni siquiera prepararse, cada uno adoptará su mejor método. Se puede meditar incluso viajando en autobús, metro o tren. Solamente tenemos que cerrar los ojos e intentar aislarnos del entorno sin prejuicios de ninguna clase. Teniendo muy claro que estamos reservando unos minutos de nuestro tiempo para uno mismo y nuestro bienestar. No existe un tiempo específico para que la meditación sea efectiva, ésta puede durar el tiempo que queramos o podamos. Durante esos minutos intentaremos serenar la mente y aprovechar para hacernos todas aquellas preguntas que queremos saber sobre nuestra persona. Puedes sorprenderte de las respuestas que obtengas. Tu voz interior siempre te dará una respuesta. No te preocupes si no sabes diferenciar si lo que te ha venido a la mente es fruto de tu imaginación, si ha sido tu ego o de donde procede ese pensamiento. Escucha y practica. Nosotros podemos ser nuestros propios maestros. Nadie más que uno mismo sabe lo que nos conviene para nuestra vida. Si el exceso de energía procede del polo terrenal y éste está muy arraigado y profundo, se tendrán serias dificultades para entender y hacerse con esta práctica. Pero si realmente se desea y se confía en uno mismo, que no en mis palabras, seguro que poco a poco lo conseguirá.
Tipo de personas que fluctúan habitualmente en el polo terrenal:
En general pueden tratarse de personas juiciosas, altivas, egoístas, taxativas, emprendedoras, arriesgadas, valientes, alegres, divertidas, extrovertidas, avariciosas, luchadoras, en ocasiones pueden llegar a ser excesivamente frías y calculadoras, pueden parecer carentes de sensibilidad. Rechazan todo aquello que no tenga una explicación tangible y ortodoxa, huyen de cualquier argumento no convencional o científico. Pueden crearse un carácter obsesivo, rechazando al resto de la humanidad por no saber entender la vida como ellas la entienden. Se sentirán totalmente alejados de un compañero/a espiritual e incluso podría crearse un conflicto de intolerancia, por defender ambos su extrema posición, sin que ninguno sea capaz de ceder energía al campo contrario.
Les atraen los thrillers y los argumentos de acción o extrema acción en un mundo en el que siempre gana el poder, las historias de espionaje, guerra, lucha de intereses, dramas sociales, humor, humor satírico, sexo... Les impresiona la época romana principalmente y la capacidad de invasión y expansión de algunas civilizaciones. Son mayoritariamente creyentes y practicantes de su religión, aquello que han asimilado desde la infancia o por el contrario reniegan de la existencia de un ser supremo o de cualquier otra teoría que los aparte de este mundo, temen enormemente a la muerte, aunque se esfuerzan en aparentar lo contrario.
Viven el día a día, sumergiéndose de lleno en sus negocios o actividades de ocio, ajenos al resto de ingredientes de la vida. Parecen tener seguridad en sí mismos y así lo demuestran abiertamente. Les cuesta mostrarse tiernos y amables con sus allegados lo que les hace sentir interiormente un gran vacío al no ser correspondidos como desean. Su elevado materialismo puede llevarles a una vida ideada únicamente para trabajar, enriquecerse y disfrutar de los placeres mundanos. Cuando este afán se trunca, tienen una gran sensación de fracaso, se autoinculpan y castigan por no ser lo suficientemente hábiles, lo que les hace caer en una rueda de exigencias y fracasos de la que no son capaces de salir, hasta que descubren que no es necesario ponerse metas tan altas y con suerte aceptan su situación e intentan adaptarse. El problema surge cuando la fluctuación energética es demasiado poderosa y les impide vislumbrar la salida hacia la recuperación del bienestar. Su carga emocional de soberbia y vanidad puede desencadenar asimismo, el rechazo social y conducirles al aislamiento e incluso a la pérdida de la razón y de la realidad. Olvidándose de que su cuerpo también alberga un alma con buenos sentimientos y deseoso de amor que entregar.
Es aconsejable sumergirse en el Universo Espiritual. Dejar volar el alma. Escuchar la voz interior. ¿Qué dice? ¿Qué te sugiere? ¿Qué precisa…? Dejarse llevar por el primer impulso para acertar siempre. Abrir los ojos sin miedo ni temor a ver algo más que lo que hay ante nuestra mirada. Existe un mundo maravilloso para ser descubierto. No te arrepentirás.
En general, podremos encontrar este tipo de personas en las siguientes actividades:
Abogacía, jurisprudencia, ejército, policía, construcción, deportes de riesgo, deporte como profesión, grandes sectores de la radio, prensa y televisión, informática, ciencia y tecnología, química y física, matemáticas, aeronáutica, telecomunicaciones, ciencias políticas, económicas y empresariales, marketing, publicidad, compra-venta, comercio e industria.
No necesariamente puede tratarse de la profesión con la que se ganan la vida, pero sí, muy probablemente con la que se identifican o desearían ejercer.
Consecuencias del desequilibrio en nuestro organismo
La frenética actividad del día a día, así como de nuestro entorno y forma de vida, nos absorbe la mayor parte de la energía, debilitándonos y mermando nuestras fuerzas. El cansancio, la pesadumbre, la desgana, la fragilidad, nos acechan en esos momentos. Nos sentimos desestabilizados e incomprendidos, agobiados y sobre todo aturdidos, a punto de estallar. Quisiéramos cambiarlo todo de un solo golpe. Que en un abrir y cerrar de ojos todo fuese diferente. Nuestro organismo se resiente. Se queja con dolor, con enfermedades, con afecciones y otras patologías. Ni siquiera le hacemos caso, nos tomamos un analgésico, un antinflamatorio o bien un antibiótico, en ocasiones cosas peores y lo acallamos temporalmente, hasta que el medicamento deja de hacer efecto y vuelve a retomarse la cadena. Así podemos estar años y años, incluso una vida entera. No nos detenemos a pensar qué es lo que está deteriorando nuestro organismo.
Mi propuesta es no acallar la voz del cuerpo, sino preguntarle porque se siente maltratado. Buscar la raíz del problema. ¿Qué ocurre cuando padecemos dolor de cabeza? Rápidamente acudimos al botiquín en busca del analgésico y esperamos a que nos haga efecto. Pero y ¿cuando el cuerpo ya está acostumbrado a esa reacción química y decide no hacer caso? Quizás recurrimos a un medicamento más potente o bien nos lamentamos durante el resto del día de nuestra desgracia, regodeándonos en el dolor, haciéndonos las víctimas delante de nuestros familiares, amigos y compañeros de trabajo… Todo el mundo conoce nuestro dolor de cabeza. ¿Será quizás el momento de plantearnos si lo que queremos es llamar la atención de los demás? ¿Quizás porque nos sentimos solos o rechazados? Es básico, pues, para lograr el equilibrio interior, sanar nuestro cuerpo, pero para ello debemos empezar por nuestra mente, alimentándola de pensamientos positivos y cerciorándonos muy bien que es lo que nos ocurre para caer en la enfermedad.
Saber decir NO
Cuantos problemas nos da a veces cuando se pronuncia, esta palabra tan simple...
Es básico para encontrar el bienestar saber decir “no”, cuando nuestro interior así nos lo exige. Decir “no” con educación y argumento, no debería ser ofensivo o rechazado por nadie de nuestro entorno, sino todo lo contrario. No podrá ser ofensivo para quien lo recibe si de veras esa persona nos aprecia y es sensata. Tiene que entenderlo como la respuesta a nuestros deseos, aunque estos no coincidan con los suyos, en esos momentos. Quien a pesar de todo reciba el “no” como un desprecio no debe ser bien recibido en nuestra vida.
Mimarnos
Algo tremendamente esencial en esa búsqueda que estamos planteando, es el darnos satisfacciones a nosotros mismos. Mimarnos, en exceso, cuando así lo requiera nuestro cuerpo o nuestra alma. No podremos encontrar la armonía si no nos queremos o si nos descuidamos. Cuando nos miremos al espejo, veremos a alguien que no nos gusta o nos causa rechazo. Esos sentimientos deben desaparecer, aprendiendo a dedicarnos tiempo. No hay excusas, lamentándonos por el estrés de nuestra vida. El estrés es únicamente una condición mental, un nivel de autoexigencia y de exceso de responsabilidad, es decir una fuerte fluctuación en el mundo terrenal, provocada por la situación de lucha de poder en la que está sumergida nuestra sociedad. En cuanto logremos ese equilibrio, desaparecerá el estrés, aún sin modificar la actividad de nuestras vidas. Compruébalo. Como dice Louis Hay, el poder está dentro de ti.
Nota de la autora:
Este artículo se basa en opiniones subjetivas y no pretenden establecer un dogma, sino exponer el aprendizaje de mis propias experiencias. Importantes deducciones objeto de la búsqueda diaria de la armonía en todos los aspectos de la vida.
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