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aandrea escribió "- "¿Sabes qué es el Universo?"
Le preguntó a su amado e inseparable compañero… quien haciendo a un lado los rubios rizos de su cara, se limitó a observarla con una profunda mirada a través de sus ojos color de miel.
- "¿Sabes?... hoy por la madrugada, escuché a unos científicos muy inteligentes presentado otra nueva teoría del Universo y sin querer, vinieron a mi mente muchos recuerdos de épocas pasadas... cuando creía que era una chica muy inteligente.... ¿sabes?... eso decían de mí quienes me rodeaban... ahora dicen que estoy fuera de mis cabales".
Silencio y otra mirada profunda... como tratando de entender el porqué de sus comentarios. Las miradas dicen mucho de las personas... pueden trasmitir incredulidad, admiración, miedo, asombro, alegría, inteligencia y muchas otras emociones... sólo es cuestión de aprender a descifrar su código oculto con la conciencia armonizada y, en este caso, la de él era de curiosidad.
- "¡Déjame explicarte!" -le dijo ella-, "hace muchos años, cuando era una jovencita tratando de abrirme paso por la vida, vivía en la azotea de un edificio muy muy alto... en una ciudad muy muy grande... en un lugar muy muy lejano; al principio, me costaba mucho trabajo acostumbrarme, pero después... se volvió divertido... todas las noches al llegar de la escuela me ponía a observar las estrellas, no siempre se podía.... a veces la luna estaba celosa y tenía buen cuidado de opacarlas con la majestuosa vanidad de sus reflejos; en otras ocasiones, eran las nubes las entrometidas... pero los más constantes eran los habitantes de esa ciudad... aunque todavía no entiendo muy bien el por qué de sus afanes".
- "¿Sabes?... se dice que las grandes ciudades no duermen... pero más bien eran los reflectores los que no descansaban... a eso de las dos de la mañana no veías un alma por las calles... pero eso sí... ¡parecía una confitería llena de luces!... ¡había de todos los colores!!... neón, azules, rojas, verdes, plateadas... aunque las amarillas eran las más frecuentes... y encendían ¡tantas, pero tantas!... que con frecuencia no me dejaban ver las estrellas; afortunadamente, las estrellas son muy persistentes... una buena combinación de vientos, cierta timidez de la luna... uno que otro apagón por aquí y otro por allá... y ¡listo!... ¡ahí estaban todas ellas!... diciéndome: "¿dónde has estado?... ¡te hemos extrañado!... estamos muy tristes... ya casi no hay personas que gusten de nuestra compañía".
- "¡Aquí estoy!... ¡oh... es cierto!... en estos tiempos muchos miran al suelo a ver si encuentran una moneda... al parecer, todos andan buscando monedas. Es vox-populi por estos lugares, que hace algún tiempo un señor encontró una de ellas... una moneda muy muy valiosa... y se volvió muy muy rico... desde entonces, mucha gente cuando camina por la calle sólo mira al suelo... y quedan tan, pero tan cansados, que ya no pueden voltear al cielo... pero todavía quedan los niños, los sabios y algunos que no entendemos eso de las monedas... ¿verdad estrellitas?".
- "Nos alientas, pero no nos consuelas" -me decían todas ellas al unísono-, "nos gustaría que también todas las parejas de tu planeta vinieran más seguido con nosotras. ¡Tenemos tantas cosas por enseñarles!... con el simple hecho de vernos juntas, tomadas de su mano... podrían percibir la majestuosa inmensidad del Universo y el verdadero significado de la alegría de estar cerca".
- "¡Oh, yo no sé mucho de eso!.... yo sólo sé algo de números... y que la gente por acá es poco amistosa... siempre tienen prisa y por ello, sólo tienen tiempo de leer diarios y magazines… o navegar por Internet".
- "En ese momento, percibí un cierto dejo de tristeza en la sonrisa de las estrellas, como si supieran algo que yo desconocía, pero no me dieron oportunidad de pensar más en ello, simplemente me dijeron: “Por tu constancia y amistad te queremos hacer un regalo muy especial entre todas... elige a una de nosotras”.
- "¿Para qué hacen esto?... no es necesario... además, todas ustedes son mis amigas".
- "¿Sabes?... ahora eres muy joven... pero en el futuro, el día menos pensado... conocerás a alguien muy especial y si realmente deseas expresarle a esa persona lo importante que es para ti, deberás darle un regalo; un regalo lo más cerca de lo eterno que a los humanos les ha sido dado conocer... cuasi-eterno y lejano del egoísmo, la codicia y la vanidad. Un regalo que ambos siempre sabrán dónde encontrar... un regalo más deslumbrante que vuestro propio Sol, pero en diferencia, podrán observar cuantas veces lo deseen... un verdadero símbolo de amor... y cuando lo entregues, descubrirás la felicidad".
- "Habiendo comprendido sus razones, mi primer impulso fue elegir la más brillante: Sirio, pero algo en mi interior me detuvo... no quería parecer codiciosa y después de todo... lo más brillante suele ser sólo una fantasía... así observándolas de nuevo a todas, una llamó inconscientemente mi atención..." -parecía sonreírme- "...ahí, entre Sirio y Aldebarán estaba ella: Betelgeuse...la señalé y entre las risas de todas ellas... me fue concedida en préstamo... ¡si!... ¡ahora tenía mi propia estrella!".
- "Años después descubriría que no podía haber hecho mejor elección... Betelgeuse es una de las estrellas más grandes de las que tenemos noticia... y también de las más lejanas, su nombre es de origen árabe y significa... el abrazo. Es curioso, a Sirio lo vemos brillante porque es la estrella más cercana a nosotros y no precisamente por ser una gran estrella; también suele presentar comportamientos erráticos... porque detrás de ella... hay una enana blanca que dirige sus movimientos –como sucede con algunas personas-, sin duda… existen analogías entre las estrellas y algunas personas... ¿sabes?".
- "Han pasado tantos años y circunstancias en mi vida desde ese momento, que algún día las escribiré en unos cuentos y, si se me ocurre decir que son mis verdades, sin duda me mandarían a un manicomio. Por cierto, hace tiempo tuve oportunidad de regalar a mi estrella... ¡ellas tenían razón!... he descubierto la felicidad del amor verdadero e incondicional. ¡Sí!... parece que lo mejor de la vida lo descubres desde las sombras de la noche".
- "Aunque nunca he entendido muy bien el miedo de los hombres a la oscuridad... parece que siempre la asocian con la soledad, la ignorancia... con la muerte... yo en cambio, siempre la asocio con el amor... cada vez que ocurre un apagón lo primero que viene a mi mente es él... entonces, miro hacia el Cielo y busco la estrella que un día le regalé para preguntarle: ¡Estrella, dime!: ¿cómo está él?... ¿sigue tan alegre como siempre?... ¿es feliz con los suyos?... y estoy segura que así es.... porque mi estrella cuida de él".
- "No siempre tengo suerte, las estrellas al paso de las semanas nunca están en el mismo lugar... y ¡son tantas!... que no es fácil encontrar a una de ellas en particular... los sabios del cielo usan complicados mapas celestes, dispositivos, sistemas de clasificación y nombres raros para identificarlas... a mí me basta la mirada... y el corazón".
A estas alturas, él estaba visiblemente aburrido y acercándosele cariñosamente reclinó su cabeza en su regazo y con un profundo suspiro... se durmió entre sus piernas. Él, él no necesitaba de complejas reflexiones o de remembranzas del pasado para demostrarle... que su único Universo era ella... no le importaba nada más.
Y ella, alegremente pensaba: “No sé si existen las almas gemelas, no sé si él, es mi alma gemela… aquí y ahora es lo que importa… sólo quiero amarlo, sin expectativas ni condiciones o "etiquetas"... porque aquí y ahora… él, es mi Universo.”
aandrea vogt :)
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