"Los labios de la sabiduría permanecen cerrados, excepto para él oído capaz de comprender".
Desde el antiguo Egipto han venido las
enseñanzas fundamentales y secretas que tan
fuertemente han influido en los sistemas
filosóficos de todas las razas y de todos los
pueblos, durante centurias enteras. El Egipto,
la patria de las pirámides y de la Esfinge,
fue la cuna de la Sabiduría Secreta y de las
doctrinas místicas. Todas las naciones han
sacado las suyas de sus
doctrinas esotéricas, La India, Persia,
Caldea, Media, China, Japón, Asiria, la
antigua Grecia y Roma, y otros no menos
importantes países, se aprovecharon libremente
de las doctrinas formuladas por los
hierofantes y Maestros de la tierra de Isis,
conocimientos que solo eran transmitidos a los
que estaban preparados para participar de lo
oculto.
Fue también en el antiguo Egipto donde
vivieron los tan grandes adeptos y Maestros
que nadie después ha sobrepasado, y que rara
vez han sido igualados en las centurias que
han transcurrido desde los tiempos del Gran
Hermes. El Egipto fue la residencia de la Gran
Logia de las fraternidades místicas. Por las
puertas de su templo entraron todos los
neófitos que, convertidos más tarde en
Adeptos, Hierofantes y Maestros, se
repartieron por todas partes, llevando consigo
el precioso conocimiento que poseían y
deseando hacer partícipe de él a todo aquel
que estuviera preparado para recibirlo. Ningún
estudiante de ocultismo puede dejar de
reconocer la gran deuda que tiene contraída
con aquellos venerables Maestros de Egipto.
Pero entre esos grandes adeptos existió uno al
que los demás proclamaron " el Maestro de los
Maestros". Este hombre, si es que puede
llamarse "hombre" a un ser semejante, vivió en
Egipto en la más remota antigüedad y fue
reconocido bajo el nombre de Hermes
Trismegisto.
Fue el padre de la sabiduría, el fundador de
la astrología, el descubridor de la alquimia.
Los detalles de su vida se han perdido para la
historia, debido al inmenso espacio de tiempo
transcurrido desde entonces. La fecha de su
nacimiento en Egipto, en su última encarnación
en este planeta, no se conoce ahora, pero se
ha dicho que fue contemporáneo de las más
antiguas dinastías de Egipto, mucho antes de
Moisés. Las autoridades en la materia lo creen
contemporáneo de Abraham, y en alguna de las
tradiciones judías se llega a afirmar que
Abraham obtuvo muchos de los conocimientos que
poseía
del mismo Hermes.
Después de haber transcurrido muchos años
desde su muerte (la tradición afirma que vivió
trescientos años), los egipcios lo deificaron
e hicieron de él uno de sus dioses, bajo el
nombre de Tot. Años después los griegos
hicieron también de él otro de sus dioses y lo
llamaron "Hermes, el dios de la sabiduría".
Tanto los griegos como los egipcios
reverenciaron su memoria
durante centurias enteras, denominándole el
"inspirado de los dioses", y añadiéndole su
antiguo nombre "Trismegisto", que significa
"tres veces grande". Todos estos antiguos
países lo adoraron, y su nombre era sinónimo
de "fuente de sabiduría".
Aun en nuestros días usamos el término
"hermético" en el sentido de "secreto",
"reservado", etc., y esto es debido a que los
hermetistas habían siempre observado
rigurosamente el secreto de sus enseñanzas. Si
bien entonces no se conocía aquello de "no
echar perlas a los cerdos", ellos siguieron su
norma de conducta especial que les indicaba "
dar leche a los niños y carne a los hombres",
cuyas máximas son familiares a todos los
lectores de las escrituras bíblicas, máximas
que, por otra parte, habían sido ya usadas
muchos siglos antes de la Era Cristiana.
Y esta política de diseminar cuidadosamente la
verdad ha caracterizado siempre a los
hermetistas, aun en nuestros días. Las
enseñanzas herméticas se encuentran en todos
los países y en todas las religiones, pero
nunca identificada con un país en particular
ni con secta religiosa alguna. Esto es debido
a la prédica que los antiguos instructores
hicieron para evitar que la Doctrina Secreta
se cristalizara en un credo. La sabiduría de
esta medida salta a la vista de todos los
estudiantes de historia. El antiguo ocultismo
de la India y la Persia degeneró y se
perdieron sus conocimientos, debido a que los
instructores se habían convertido en
sacerdotes y mezclaron la teología con la
filosofía, siendo su inmediata consecuencia
que perdieron
toda su sabiduría, la que acabó por
transformarse en una cantidad inmensa de
supersticiones religiosas, cultos, credos y
dioses. Lo mismo pasó con las enseñanzas
herméticas de los gnósticos cristianos,
enseñanzas que se perdieron por el tiempo de
Constantino, quien mancilló la filosofía
mezclándola con la teología, y la iglesia
cristiana perdió entonces su verdadera esencia
y espíritu, viéndose obligada a andar a ciegas
durante varios siglos, sin que hasta ahora
haya encontrado su camino, observándose
actualmente que la iglesia cristiana está
luchando nuevamente por aproximarse a sus
antiguas enseñanzas místicas.
Pero siempre han existido unas cuantas almas
que han conservado viva la llama,
alimentándola cuidadosamente y no permitiendo
que se extinguiera su luz. Y gracias a esos
firmes corazones y a esas mentes de
extraordinario desarrollo tenemos aun la
verdad con nosotros. Mas no se encuentra en
los libros. Ella ha sido transmitida del
Maestro al discípulo, del iniciado al
neófito, de los labios a los oídos. Si alguna
vez se ha escrito algo sobre
ella, su significado ha sido cuidadosamente
velado con términos de
astrología y alquimia, de tal manera que sólo
los que poseían la clave
podían leerlo correctamente. Esto se hizo
necesario a fin de evitar las
persecuciones de los teólogos de la Edad
Media, quienes luchaban contra la
Doctrina Secreta a sangre y fuego. Aun en
nuestros días nos es dable
encontrar algunos libros valiosos de filosofía
Hermética, pero la mayor
parte se ha perdido. Sin embargo, la Filosofía
Hermética es la única clave
maestra que puede abrir las puertas a todas
las enseñanzas ocultas.
En los primeros tiempos existió una
compilación de ciertas doctrinas
herméticas que eran las bases fundamentales de
toda la Doctrina Secreta, y
que habían sido, hasta entonces, transmitidas
del instructor al estudiante,
compilación que fue conocida bajo el nombre de
"El Kybalión", cuyo exacto
significado se perdió durante centenares de
años. Sin embargo, algunos que
han recibido sus máximas de los labios a los
oídos las comprenden y las
conocen. Sus preceptos no habían sido escritos
nunca hasta ahora. Son,
simplemente, una serie de máximas y axiomas
que luego eran explicados y
ampliados por los Iniciados. Estas enseñanzas
constituyen realmente los
principios básicos de la "alquimia hermética",
la que, contrariamente a lo
que se cree, está basada en el dominio de las
fuerzas mentales, mas bien que
en el de los elementos materiales; en la
transmutación de una clase de
vibraciones mentales en otras, más bien que en
el cambio de una clase de
metal en otro. La leyenda acerca de la piedra
filosofal, que convertía todos
los metales en oro, era una alegoría relativa
a la Filosofía Hermética,
alegoría que era perfectamente comprendida por
todos los discípulos del
verdadero hermetismo.
En esta obrita invitamos a nuestros
estudiantes a examinar las enseñanzas
herméticas, tal como fueron expuestas en "El
Kybalión", explicadas y
ampliadas por nosotros, humildes estudiantes
de las mismas, que si bien
llevamos el título de iniciados somos, sin
embargo, simples discípulos a los
pies de Hermes, el Maestro. Transcribimos aquí
muchas de las máximas y
preceptos de "E l Kybalión", acompañadas por
explicaciones y comentarios que
creemos ayudarán a hacer más fácilmente
comprensible esas enseñanzas por los
hombres modernos, especialmente teniendo en
cuenta que el texto original ha
sido velado a propósito con términos obscuros
y desconcertantes.
Las máximas originales, axiomas y preceptos de
"El Kybalión" están impresos
con otro tipo de letra. Esperamos que los
lectores de esta obra sacarán
tanto provecho del estudio de sus páginas como
lo han sacado otros que han
pasado antes por el mismo sendero que conduce
al adepto desde los tiempos de
Hermes Trismegisto, el Maestro de los
Maestros, el Tres veces Grande, hasta
ahora.
Dice "El Kybalión":
"Donde quiera que estén las huellas del
Maestro, allí los oídos del que está
pronto para recibir sus enseñanzas se abren de
par en par.
"Cuando el oído es capaz de oír, entonces
vienen los labios que han de
llenarlos con sabiduría".
De manera que, de acuerdo con lo indicado,
este libro solo atraerá la
atención de los que están preparados para
recibirlo. Y recíprocamente,
cuando el estudiante esté preparado para
recibir la verdad, entonces este
libro llegará a él. El principio hermético de
causa y efecto, en su aspecto
de "ley de atracción", llevará los oídos junto
a los labios y el libro junto
al discípulo.
LOS SIETE PRINCIPIOS HERMETICOS
"Los principios de la verdad son siete: el que
comprende esto perfectamente,
posee la clave mágica ante la Cual todas las
puertas del Templo se abrirán
de par en par".
EL KYBALION.
Los siete principios sobre los que se basa
toda la Filosofía Hermética sonlos siguientes:
I. - El principio del Mentalismo
II. - El principio de Correspondencia
III.- El Principio de Vibración
IV. - El Principio de Polaridad
V. - El Principio del Ritmo
VI. - El Principio de Causa y Efecto
VII. - El Principio de Generación.
I. EL PRINCIPIO DEL MENTALISMO
"El TODO es Mente; el universo es mental".
EL KYBALION.
Este principio encierra la verdad de que "todo
es mente". Explica que el
TODO, que es la realidad sustancial que se
oculta detrás de todas las
manifestaciones y apariencias que conocemos
bajo los nombres de "universo
material", "fenómenos de la vida", "materia",
"energía", etc., y en una
palabra, todo cuanto es sensible a nuestros
sentidos materiales, es
espíritu, quien en sí mismo es incognoscible e
indefinible, pero que puede
ser considerado como una mente infinita,
universal y viviente. Explica
también que todo el mundo fenomenal o universo
es una creación mental del
TODO en cuya mente vivimos, nos movemos y
tenemos nuestro ser. Este
principio, al establecer la naturaleza mental
del universo, explica
fácilmente los varios fenómenos mentales y
psíquicos que tanto han
preocupado la atención del público, y que sin
tal explicación no son
comprensibles y desafían toda hipótesis
científica. La comprensión de este
principio hermético de mentalismo habilita al
individuo a realizar y conocer
la ley que rige el universo mental,
aplicándola a su bienestar y desarrollo.
El estudiante de la Filosofía Hermética puede
emplear conscientemente las
grandes leyes mentales, en vez de usarlas por
casualidad o ser usado por
ellas. Con la clave maestra en su poder, el
discípulo puede abrir las
puertas del templo del conocimiento mental y
psíquico y entrar en el mismo,
libre e inteligentemente.
Este principio explica la verdadera naturaleza
de la energía, de la fuerza y
de la materia, y el cómo y el porqué todas
estas están subordinadas al
dominio de la mente. Uno de los antiguos
Maestros escribió largo tiempo ha:
"El que comprenda la verdad de que el universo
es mental, está muy avanzado
en el sendero del adepto". Y estas palabras
son tan verdad hoy en día como
lo eran cuando fueron escritas. Sin esta clave
maestra el adeptado es
imposible, y el estudiante que no lo posea, en
vano llamará a la puerta del
Templo.
II. - EL PRINCIPIO DE CORRESPONDENCIA
"Como arriba es abajo, como abajo es arriba".
EL KYBALION.
Este principio encierra la verdad de que hay
siempre una cierta
correspondencia entre las leyes y los
fenómenos de los varios estados del
ser y de la vida, y el antiquísimo axioma
hermético se refiere precisamente
a esto, y afirma: "Como arriba es abajo, como
abajo es arriba", y la
comprensión de este principio da una clave
para resolver muchos de los más
obscuros problemas y paradojas de los
misteriosos secretos de la Naturaleza.
Hay muchos planos que no conocemos, pero
cuando aplicamos esa ley de
correspondencia a ellos, mucho de lo que de
otra manera nos sería
incomprensible se hace claro a nuestra
conciencia. Este principio es de
aplicación universal en los diversos planos,
mental, material o espiritual
del Kosmos: es una ley universal. Los antiguos
hermetistas consideraban este
principio como uno de los más importantes
auxiliares de la mente, por cuyo
intermedio se puede descorrer el velo que
oculta lo desconocido a nuestra
vida. Su aplicación puede desgarrar un tanto
el Velo de Isis, de tal manera
que nos permita ver, aunque más no sea,
algunos de los rasgos de la diosa.
De igual manera que el comprender los
principios de la geometría habilita al
hombre para medir el diámetro, órbita y movimiento de las más lejanas
estrellas, mientras permanece sentado en su
observatorio, así también el
conocimiento del principio de correspondencia
habilita al hombre a razonar
inteligentemente de lo conocido o lo
desconocido; estudiando la mónada se
llega a comprender al arcángel.
III. - EL PRINCIPIO DE VIBRACION
"Nada está inmóvil; todo se mueve; todo
vibra".
EL KYBALION.
Este principio encierra la verdad de que todo
está en movimiento, de que
nada permanece inmóvil, cosas ambas que
confirma por su parte la ciencia
moderna, y cada nuevo descubrimiento lo
verifica y comprueba. Y, a pesar de
todo, este principio hermético fue enunciado
cientos de años ha por los
Maestros del antiguo Egipto. Este principio
explica las diferencias entre
las diversas manifestaciones de la materia, de
la fuerza, de la mente y aun
del mismo espíritu, las que no son sino el
resultado de los varios estados
vibratorios.
Desde el TODO, que es puro espíritu, hasta la
más grosera forma de materia,
todo está en vibración: cuanto más alta es
esta, tanto más elevada es su
posición en la escala. La vibración del
espíritu es de una intensidad
infinita; tanto, que prácticamente puede
considerarse como si estuviera en
reposo, de igual manera que una rueda que gira
rapidísimamente parece que
está sin movimiento. Y en el otro extremo de
la escala hay formas de materia
densísima, cuya vibración es tan débil que
parece también estar en reposo.
Entre ambos polos hay millones de millones de
grados de intensidad
vibratoria. Desde el corpúsculo y el electrón,
desde el átomo y la molécula
hasta el astro y los
Universos, todo está en vibración. Y esto es
igualmente cierto en lo que
respecta a los estados o planos de la energía
o fuerza (la que no es más que
un determinado estado vibratorio), y a los
planos mentales y espirituales.
Una perfecta comprensión de este principio
habilita al estudiante hermético
a controlar sus propias vibraciones mentales,
así como las de los demás. Los
Maestros también emplean este principio para
conquistar los fenómenos
naturales. "El que comprenda el principio
vibratorio ha alcanzado el cetro
del poder", ha dicho uno de los más antiguos
escritores.
IV. - EL PRINCIPIO DE LA POLARIDAD
"Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su
par de opuestos: los
semejantes y los antagónicos son lo mismo; los
opuestos son idénticos en
naturaleza, pero diferentes en grado; los
extremos se tocan; todas las
verdades son semi verdades todas las paradojas
pueden reconciliarse".
EL KYBALION.
Este principio encierra la verdad de que todo
es dual; todo tiene dos polos;
todo su par de opuestos, afirmaciones que son
de otros tantos axiomas
herméticos. Explica y dilucida las antiguas
paradojas que han dejado
perplejos a tantísimos investigadores, y que
literalmente decían: "La tesis
y la antítesis son idénticas en naturaleza,
difiriendo solo en grado"; "los
opuestos son idénticos en realidad,
diferenciándose en su gradación"; "los
pares de opuestos pueden conciliarse, los
extremos se tocan"; "todo es y no
es al mismo tiempo", "toda verdad no es sino
media verdad"; "toda verdad es
media falsa", etc.
Este principio explica que en cada cosa hay
dos polos, dos aspectos, y que
los "opuestos" no son, en realidad, sino los
dos extremos de la misma cosa,
consistiendo la diferencia, simplemente, en
diversos grados entre ambos. El
calor y el frío, aunque opuestos, son
realmente la misma cosa, consistiendo
la diferencia, simplemente, en diversos grados
de aquella. Mirad un
termómetro y tratad de averiguar donde empieza
el calor y donde termina el
frío. No hay nada que sea calor absoluto en
realidad, indicando simplemente
ambos términos, frío y calor, diversos grados
de la misma cosa, y que ésta
se manifiesta en esos opuestos no es más que
los polos de eso que se llama
Calor, o sea la manifestación del principio de
polaridad que nos ocupa. El
mismo principio se manifiesta en la "luz" y la
"obscuridad", las que, en
resumen, no son sino la misma cosa, siendo
ocasionada la diferencia por la
diversidad de grado entre los dos polos del
fenómeno. ¿Dónde termina la
obscuridad y dónde empieza la luz? ¿Cuál es la
diferencia entre grande y
pequeño? ¿Cuál entre duro y blando? ¿Cuál
entre duro y blando? ¿Cuál entre
blanco y negro? ¿Cuál entre alto y bajo? ¿Cuál
entre positivo y negativo? El
principio de polaridad explica esta paradoja.
El mismo principio opera de idéntica manera en
el plano mental. Tomemos, por
ejemplo, el amor y el odio, dos estados
mentales completamente distintos
aparentemente, y notaremos que hay muchos
grados entre ambos; tantos, que
las palabras que nosotros usamos para
designarlos, "agradable" y
"desagradable", se esfuman una en la otra,
hasta tal punto que muchas veces
somos incapaces de afirmar si una cosa nos
causa placer o disgusto. Todas no
son más que gradaciones de una misma cosa,
como lo comprenderéis claramente
por poco que meditéis sobre ello. Y aun más
que esto, es posible cambiar o
transmutar las vibraciones de odio por
vibraciones de amor, en la propia
mente y en la mente de los demás, lo que es
considerado como lo más
importante por los hermetistas.
Muchos de los que leéis estas páginas habréis
tenido experiencias en
vosotros mismos y en los demás de la rápida e
involuntaria transición del
amor en odio y recíprocamente. Y ahora
comprenderéis la posibilidad de
efectuar esto por medio del poder de la
voluntad, de acuerdo con las
fórmulas herméticas. El "Bien" y el "Mal" no
son sino los polos de una misma
y sola cosa, y el hermetista comprende y
conoce perfectamente el arte de
transmutar el mal en el bien aplicando
inteligentemente el principio de
polaridad. En una palabra, el "arte de
polarizar se convierte en una fase de
la alquimia mental, conocida y practicada por
los antiguos y modernos
Maestros herméticos. La perfecta comprensión
de este principio capacita para
cambiar la propia polaridad, así como la de
los demás, si uno se toma el
tiempo y estudia lo necesario para dominar
este arte.
V. - EL PRINCIPIO DEL RITMO
"Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos
de avance y retroceso, todo
asciende y desciende; todo se mueve como un
péndulo; la medida de su
movimiento hacia la derecha, es la misma que
la de su movimiento hacia la
izquierda; el ritmo es la compensación".
EL KYBALION.
Este principio encierra la verdad de que todo
se manifiesta en un
determinado movimiento de ida y vuelta; un
flujo y reflujo, una oscilación
de péndulo entre los dos polos que existen de
acuerdo con el principio de
polaridad, descripto un momento ha. Hay
siempre una acción y una reacción,
un avance y un retroceso, una ascensión y un
descenso. Y esta ley rige para
todo; soles, mundos, animales, mente, energía,
materia. Esta ley lo mismo se
manifiesta en la creación como en la
destrucción de los mundos, en el
progreso como en la decadencia de las
naciones, en la vida, en las cosas
todas, y, finalmente, en los estados mentales
del hombre, y es con
frecuencia a esto último que creen los
hermetistas que este principio es el
más importante. Los hermetistas han
descubierto este principio,
encontrándolo de aplicación universal, y han
asimismo descubierto ciertos
métodos para escapar a sus efectos, mediante
el empleo de las fórmulas y
métodos apropiados. Emplean para ello la ley
mental de neutralización. No
pueden anular el principio o impedir que
opere, pero han aprendido a eludir
sus efectos hasta un cierto grado, grado que
depende del dominio que se
tenga de dicho principio.
Saben como usarlo, en vez de ser usados por
él. En este y en otros parecidos
métodos consiste la ciencia hermética. El
Maestro se polariza a sí mismo en
el punto donde desea quedarse, y entonces
neutraliza la oscilación rítmica
pendular que tendería a arrastrarlo hacia el
otro polo. Todos los que han
adquirido cierto grado de dominio sobre sí
mismos ejecutan esto hasta cierto
punto, consciente o inconscientemente, pero el
Maestro lo efectúa
conscientemente, y por el solo poder de su
voluntad alcanza un grado tal de
estabilidad y firmeza mental casi imposible de
concebir por esa inmensa
muchedumbre que va y viene en un continuado
movimiento ondulatorio,
impulsada por ese principio de ritmo. Este,
así como el de la polaridad, ha
sido cuidadosamente estudiado por los
hermetistas, y los métodos de
contrabalancearlos, neutralizarlos y
emplearlos, forman una de las partes
más importantes de la alquimia mental
hermética.
VI. - EL PRINCIPIO DE CAUSA Y EFECTO
"Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene
su causa; todo sucede de
acuerdo a la ley; la suerte no es más que el
nombre que se le da a una ley
no conocida; hay muchos planos de casualidad,
pero nada escapa a la Ley".
EL KYBALION.
Este principio encierra la verdad de que todo
efecto tiene su causa, y toda
causa su efecto. Afirma que nada ocurre casualmente y que todo ocurre
conforme a la Ley.
La suerte es una palabra vana, y si bien
existen muchos planos de causas y
efectos, dominando los superiores a los
inferiores, aun así ninguno escapa
totalmente a la Ley. Los hermetistas conocen
los medios y los métodos por
los cuales se pude ascender más allá del plano
ordinario de causas y
efectos, hasta cierto grado, y alcanzando
mentalmente el plano superior se
convierten en causas en vez de efectos. Las
muchedumbres se dejan llevar,
arrastradas por el medio ambiente que las
envuelve o por los deseos y
voluntades de los demás, si éstos son
superiores a las de ellas. La
herencia, las sugestiones y otras múltiples
causas externas las empujan como
autómatas en el gran escenario de la vida.
Pero los Maestros, habiendo alcanzado el plano
superior, dominan sus
modalidades, sus caracteres, sus cualidades y
poderes, así como el medio
ambiente que los rodea, convirtiéndose de esta
manera en dirigentes, en vez
de ser los dirigidos.
Ayudan a las masas y a los individuos a
divertirse en el juego de la vida,
en vez de ser ellos los jugadores o los
autómatas movidos por ajenas
voluntades. Utilizan el principio, en vez de
ser sus instrumentos. Los
Maestros obedecen a la causación de los planos
superiores en que se
encuentran, pero prestan su colaboración para
regular y regir en su propio
plano. En lo dicho está condensado un
valiosísimo conocimiento hermético:
que el que sea capaz de leer entre líneas lo
descubra, es nuestro deseo.
VII. - EL PRINCIPIO DE GENERACION
"La generación existe por doquier; todo tiene
su principio masculino y
femenino; la generación se manifiesta en todos
los planos.".
EL KYBALION.
Este principio encierra la verdad de que la
generación se manifiesta en
todo, estando siempre en acción los principios
masculino y femenino. Esto es
verdad, no solamente en el plano físico, sino
también en el mental y en el
espiritual.
En el mundo físico este principio se
manifiesta como "sexo", y en los planos
superiores toma formas más elevadas, pero el
principio subsiste siempre el
mismo. Ninguna creación física, mental o
espiritual, es posible sin este
principio. La comprensión del mismo ilumina
muchos de los problemas que
tanto han confundido la mente de los hombres.
Este principio creador obra
siempre en el sentido de "generar",
"regenerar" y "crear". Cada ser contiene
en sí mismo los dos elementos de este
principio. Si deseáis conocer la
filosofía de la creación, generación y
regeneración mental y espiritual,
debéis estudiar este principio hermético, pues
él contiene la solución de
muchos de los misterios de la vida. Os
advertimos que este principio nada
tiene que ver con las perniciosas y
degradantes teorías, enseñanzas y
prácticas, que se anuncian con llamativos
títulos, las que no son más que
una prostitución del gran principio natural de
generación. Tales teorías y
prácticas no son más que la resurrección de
las antiguas doctrinas fálicas,
que solo pueden producir la ruina de la mente,
del alma y del cuerpo, y la
Filosofía Hermética siempre ha alcanzado su
verbo de protesta contra esas
licencias y perversiones de los principios
naturales. Si lo que deseáis son
tales enseñanzas, debéis irlas a buscar a otra
parte: el hermetismo nada
contiene sobre ellas. Para el puro todas las
cosas son puras; para el ruin
todas son ruines.
*Tomado de EL KYBALION (Por Tres Iniciados).
Puedes conseguirlo en cualquier
libreria del mundo por cuatro dolares,
publicado por diferentes editoriales.