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chipy
Moderador
Registrado: Sab Ago 06, 2005 11:00 pm Mensajes: 25995 Ubicación: Buenos Aires-Argentina
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 CIRUELO CABRAL ARTISTA RECONOCIDO EN EL MUNDO
Muchos no se acercan a mi trabajo porque lo consideran un arte menor"
Dragones, hadas y guerreros en una muestra del pintor e ilustrador argentino. Son acrílicos y óleos sobre tela, además de su creación personal: los "petropictos".
La última vez que visitó el país, en el verano de 2001, unas 50 mil personas pasaron por el Palais de Glace para ver su obra. Está bien que Ciruelo (así se lo conoce en todas partes) sea considerado uno de los ilustradores más importantes del Fantasy Art, el género que muestra un mundo de doncellas y dragones, hadas y duendes, guerreros y espadas. Pero hay algo inescrutable y misterioso en el hecho de que cada regreso del artista sea acogido por tantos y tan fieles seguidores. Tal vez sea por eso que Ciruelo, instalado desde hace 18 años en Cataluña, espera una repercusión similar para la muestra que presentará en estos días en el mismo Palais de Glace. "Al menos, que se acerque la misma cantidad de gente", pide.
Este año se animó a publicar Cuadernos de Viaje, con textos suyos por primera vez. "Son pequeños dibujos que hago en mis horas muertas en los aeropuertos, acompañados de frases. Me gusta la unión entre lo que está escrito y el dibujo, lograr pequeñas combinaciones o dicotomías", cuenta el artista, que hizo imprimir el libro en el país para que se pueda conseguir a un precio accesible.
Aunque la mayor parte de las obras que exhibirá en el Palais son óleos o acrílicos, dibujos a lápiz, bocetos y diseños de arte fantástico, las estrellas de la muestra son los petropictos, una técnica para pintar piedras creada por él mismo. Explica:
Siempre tuve piedras en mi casa porque me gustaban los colores, las formas, y las coleccionaba. Un día empecé a pintar una y me di cuenta que tenía una natural habilidad para reconocer formas en ella. Con un par de trazos vi que lograba un efecto tridimensional de lo que mi imaginación proyectaba. Fue el comienzo de una técnica que después empecé a mostrar, primero en Berlín, en el 95, y unos meses después en Nueva York, donde expuse y vendí durante cinco años. Es una técnica con algo de alquimia, de magia.
Bueno, cuando estudio la piedra veo, por ejemplo, la forma de un elefante. Empiezo a pintarla y la piedra me sigue dando cosas que en primera instancia no había visto, como cierta textura que me indica que el ojo del elefante está exactamente donde lo necesito. Esas cosas no las puedo explicar, pero es como un diálogo que tengo con la piedra, con la naturaleza, que me emociona profundamente. Es algo que no encuentro cuando pinto sobre un papel. Yo me siento parte de la obra, y el resto lo completa el público cuando lo ve. Mucha gente tiene esa misma pasión por la naturaleza, el amor a sentarse a mirar un paisaje. Esa sensación es la misma que producen las piedras. Y la gente que ve lo que hago con ellas, cuando entiende el proceso, también se emociona mucho. Es una técnica que encierra una serie de cosas que yo no he visto en otras artes.
A su obra se acercan muchos jóvenes, ¿lo sorprende?
No, el arte fantástico tiene mucha relación con el mundo de los jóvenes, el cómic, la literatura fantástica. Pero también hago algunas cosas de diseño para películas y eso ya es para un público más general. Y los petropictos atraen toda clase de público, y he visto mucha gente mayor que venía recomendada a ver eso, y después se encontraba con el otro arte que también les sorprendía, porque nunca se habían acercado. Sin embargo les gustaba y reconocían el trabajo que hay, porque son obras muy elaboradas: mucho trabajo de dibujo, mucho trabajo de pintura, muchas horas, mucho esfuerzo, pintadas con técnicas tradicionales de óleo sobre tela. La gente que consume arte normalmente no se acerca a esto porque está considerado como un arte menor, digamos. Sobre todo en la Argentina. En Estados Unidos no se tiene ese prejuicio. Ni en Alemania.
¿Le preocupa ese prejuicio?
Al principio, un poco. A medida que se fue desarrollando mi carrera me di cuenta de que lo que yo tenía que hacer era encontrar mis caminos, y creo que los encontré.
Diego Jara. ESPECIAL PARA CLARIN
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