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    La paz interior aparece cuando vivimos en acuerdo con lo que nos dicta nuestra propia conciencia, cuando somos íntegros y honestos con nosotros mismos. En el fondo de sí mismo, cada uno sabe lo que está bien y lo que está mal, lo que uno mismo necesita para ser feliz y tener una vida plena.


    Ahora bien, sucede muy a menudo que por un lado pensamos una cosa y por otro hacemos la contraria. Esta disociación crea en nuestra mente inquietud y zozobra. Finalmente, todos vamos a morir y, en el momento de la muerte, lo único que nos acompañará en el último instante de conciencia será la autenticidad o la falsedad con la que hemos vivido nuestra vida.


    En cuanto a la felicidad, no se trata de un estado sino de un proceso dinámico. La experiencia de la felicidad es inestable y está continuamente sujeta tanto a las vicisitudes internas como a las externas. La felicidad va apareciendo a medida que nuestras necesidades vitales van siendo satisfechas. Por eso la felicidad es diferente para cada persona, porque las necesidades de cada persona son diferentes e, incluso, las necesidades de una misma persona varían de una edad a otra. No obstante, hay una serie de necesidades básicas que son comunes a todos los seres humanos: alimentación, agua, vivienda, autoestima, un trabajo digno, sentir que se forma parte de algo, necesidad de amar y ser amado, etc. Cuando estas necesidades básicas están satisfechas experimentamos una felicidad básica. Aún así, los seres humanos anhelamos además otros niveles de felicidad, como por ejemplo, el vivir de acuerdo a un sentido y a una verdad trascendental. Somos sobre todo seres dotados de conciencia, con capacidad de reflexión y de conocimiento. Necesitamos un sentido para nuestra vida y necesitamos vivir de acuerdo a este sentido. La pérdida del sentido de la vida es uno de los grandes males psicológico y espiritual de los que vivimos en el llamado mundo desarrollado. Sin sentido de la vida, nuestra existencia se animaliza o se vuelve automática como una máquina.

    -Dokushô Villalba-

     

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