
La ciudad de los juguetes
Erase una vez una ciudad de un país perteneciente a un
mundo imaginario.
En esta ciudad vivían solo personas adultas y de todas
las clases sociales, su vida transcurría como en cualquier ciudad de ese mundo.
Una mañana por la fatalidad del azar se produjo una
gran explosión en una central nuclear, de la cual emanó una gran nube de gas
tóxico, que ensombreció la ciudad. Todas las personas de dicha ciudad calló
desplomada sin consciencia en cuestión de minutos.
Cuando las autoridades de la ciudad más próxima se
percataron de los hechos, comunicaron al presidente del país lo sucedido.
El Presidente de la nación al enterarse de lo sucedido,
ordenó automáticamente aislar la ciudad.
Nadie podía salir ni entrar en dicha ciudad. Pasaron dos
días y aquellas personas permanecían
Todavía tumbados por todos lados, calles, jardines,
campos, etc. ... pero al tercer día, las personas empezaron a recobrar la
consciencia, se levantaron del suelo y se pusieron a caminar como si nada
hubiera pasado.
El presidente había mandado a unos observadores para
que le tuvieran constantemente informado.
Aquellos observadores se quedaron atónitos cuando vieron
que todas aquellas personas se levantaban como si nada hubiera pasado, pero más
sorprendidos se quedaron cuando observaron que actuaban de forma extraña.
Se apresuraron a informar al Presidente, el cual ordenó
inmediatamente incomunicar dicha ciudad y ordenó a los observadores que
siguieran vigilando.
Aquellos observadores estuvieron durante mucho tiempo
intentando averiguar cual era el motivo del cambio de las personalidades de
aquellos ciudadanos, y como no podían entrar en aquella ciudad, todo lo tenían
que observar desde grandes distancias, y era muy difícil saber que ocurría
realmente. Pasó mas tiempo y ya se dieron cuenta que aquellas personas actuaban
como niños, aunque tuvieran cuerpos de adultos.
Esa ciudad cambió como de la noche a la mañana, pues
todas esas personas al tener mente de niño y actuar como tales, solo pensaban en
estar todo el día jugando.
Aquellas personas, al convertirse su mente en niño,
actuaban tal y como eran de adulto, pero desde la perspectiva de niño, quiere
decirse que aquella persona que era de buen corazón de adulto, ahora también lo
era de niño, y el que actuaba de mala fe de adulto, ahora también lo era de
niño. El Presidente de la nación ordenó a los observadores que no
actuarán hasta nueva orden, que solo se limitaran a tenerle informado, pues no
se podía hacer nada y habría que esperar a ver si recobraban la memoria por
ellos mismos.
Aquella ciudad se transformó como en un gran recreo,
cada persona tenia muchos juguetes, pues no dejaban de fabricarlos y se pasaban
todo el día jugando.
Pasado mucho tiempo, aquel gas tóxico empezó a remitir y
algunas personas se encontraban diferentes, aunque tenían muchos juguetes, ellos
se notaban distintos a los otros niños.
Empezaron a no querer participar en tantos juegos como
los otros niños.
Aquellos niños que sí estaban inmersos en todos los
juegos, miraban con recelo a estos otros niños y los tomaban por locos.
Empezó a haber muchos de estos niños que sentían que
algo pasaba, y como no se encontraban en armonía con los demás niños, empezaron
a unirse entre ellos.
Cargados de juguetes hasta los dientes, estos niños se
reunían e intentaban averiguar porque se sentían diferentes a los otros niños.
Cada uno de ellos aportaba algunas ideas o corazonadas,
pero se dejaban llevar por el niño mas fuerte o más osado, porque como no
recordaban nada, se dejaban llevar y así no tenían que esforzares en pensar, y
cuando terminaba la reunión salían todos corriendo a jugar con sus respectivos
juguetes.
Aquellos cabecillas de grupo empezarón a decir a los
niños de su grupo, que el problema estaba en que ellos tenían muchos juguetes y
además no son los correctos, pues son juguetes muy infantiles y hay que usar los
que él usa, pues son los correctos.
Y esto ocurría en todos los grupos de niños que se
reunían para averiguar que pasaba.
Muchos niños dejaron sus juguetes y cogieron los que le
indicaba el cabecilla, pero lo que ocurría es que los juguetes que ofrecían los
cabecillas no se parecian en nada, pues cada cabecilla tenia un juguete distinto
a los otros cabecillas.
Todos los niños que estaban de acuerdo con el cabecilla,
cambiaron sus juguetes y se quedaron con él, pero aquellos que aun cambiando sus
juguetes no encontraron respuesta a su inquietud, decidieron dejar el grupo y al
cabecilla para buscar ellos mismos sus juguetes.
Así pues cada uno de estos niños empezó a fabricar sus
juguetes sin ayuda de nadie y a su medida y entonces se empezaron a encontrar
mejor.
Estos niños jugaban solos y con sus juguetes echo a su
medida, pero empezaron a encontrase unos con otros en la calle y al observarse
sus juguetes, pues eran distintos a los ya conocidos y que tenían todo el mundo,
le preguntaba uno al otro, ¿ oye que juguete más bonito tienes, quien te lo ha
hecho?
Yo mismo me lo he hecho.
¡ No me digas! Entonces tú eres como yo, que también me
he fabricado el mío.
Entonces aquellos dos niños se dieron cuenta que podría
haber mas niños que se fabricaran ellos mismos los juguetes, sin tener que
depender de los cabecillas.
Entonces se fueron encontrando a muchos mas niños que
se fabricaron sus juguetes, y decidieron reunirse para intercambiar sus juguetes
y sobre todo dijeron que no habría cabecillas y que nadie se metiera con el
juguete del otro.
Aquellos niños, aunque cada uno tenia su juguete echo a
su medida y les ayudaba a ser más felices, todavía no se encontraban bien, pues
en su interior sabían que algo pasaba en sus mentes, pues se estaban dando
cuenta que entre su cuerpo y su mente había algo raro, pero de momento no
intuían nada, el único logro que se había alcanzado es que los juguetes que se
habían fabricado eran menos infantiles y un poco mas sofisticado de los que
usaban los demás niños.
Todos aquellos que ya se podrían llamar adultos niños,
quedaron de acuerdo en que harían todo lo posible en averiguar todos juntos, qué
es lo que estaba pasando, y como no había ningún cabecilla,
decidieron llamar a las reuniones: “ Reuniones LA AUTO
ENSEÑANZA “.
Aquella reunión de niños llamada la Auto enseñanza, era
distinta a las clásicas, porque se intercambiaban los juguetes y se procuraba no
decir mucho del juguete del otro, aunque a veces se ocasionaba alguna discusión
que otra, pero no pasaba a mayores.
Pasado un largo periodo de tiempo, el Presidente de la
nación mandó llamar a los observadores para que le tuvieran informado, pues los
observadores ya habían montado un sistema de observación muy sofisticado y
estaban al corriente de todo lo que estaba ocurriendo en la ciudad.
Aquellos hombres le informaron al Presidente de que en
la ciudad, aunque ya había muchos niños que se preguntaban que algo raro estaba
pasando, habían muchos mas que no habían progresado nada y que el gas era mas
fuerte de lo que pensaban.
Los observadores le dijeron al Presidente:
Hemos encontrado muchos grupos de niños que ya no juegan
con juguetes infantiles y están dándose cuenta que les pasa algo, pero cuando
terminan de investigar, toman sus juguetes y se ponen a jugar, lo que da a
entender, que esto va para largo, Señor Presidente.
En estos grupos hay cabecillas que intentan ayudar a los
niños que sienten que les pasa algo, pero estos niños se dejan llevar por los
cabecillas, y no piensan por si solos y no llevan la iniciativa de averiguar que
les pasa y esto atrasará mucho su recuerdo, pues se conforman con el juguete que
les dio el cabecilla.
Pero hay una pequeña esperanza, Señor Presidente.
Hay unas reuniones de adultos niños, que se sale de lo
normal y a las que las llaman; las reuniones de la Auto enseñanza, pues ellos
piensan por si solos y no admiten a ningún cabecilla, pero si no los ayudamos
desde aquí, no podrán ellos solos.
¿Tieneis algún plan?
No, Señor Presidente.
Bueno, dejarme pensar un momento.
¡Ya lo tengo! protegeros bien y tened cuidado con el
gas, entrar por las noches, coger algún miembro de ese grupo, enseñarle esta
ciudad e id diciéndole lo que ha pasado y acedle ver que ningunos de ellos son
niños, que son todos personas adultas, y la mayoría, con una gran preparación,
pues todos ellos mantenían esa gran ciudad y lo hacían bastante bien, pues hasta
tenían una central nuclear.
Luego por las mañanas devolverle a su casa, y
observarle, para ver lo que va ocurriendo, pues lo más normal es que a lo
primero no recuerde nada por la mañana de lo que vio por la noche aquí, pero con
el tiempo, observar si va recordando, si se lo comunica a los demás, y sobre
todo, observar como lo hace, y procurar que no se vuelva un cabecilla.
Muy bien Señor presidente, ¿pero a quien escogemos?
Para mí todos son iguales, son personas adultas, que por
fatalidad del azar han perdido la memoria de quienes eran y momentáneamente
tienen mentes de niño, pero si puedes elegir, escoge aquel que no tenga ganas de
ser cabecilla.
Los observadores escogieron a uno de dicha reunión,
llamado Pedro y por las noches le llevaban a la otra ciudad y le iban enseñando
y diciendo cuanto debía saber y sobre todo recordar, y luego lo depositaban en
su cama tras sedarle durante el viaje de regreso.
Pedro, cuando se levantaba por las mañanas se sentía
raro, pues empezaba a recordar algo de lo que pasaba por las noches, pero en
todo momento él creía que eran sueños.
Pedro no entendía nada de lo que le pasaba, y cuando se
reunía con los demás niños de la reunión, intentaba explicar lo que le pasaba en
los supuestos sueños e intentaba explicar que en sus sueños veía una ciudad en
que todo el mundo eran personas adultas, y que le decían que nosotros también
éramos personas adultas, pero que no lo sabíamos porque ocurrió una catástrofe y
no tenemos consciencia de ellos, y que también le contaron que para volver a ser
lo que éramos habría que dejar todos los juguetes que teníamos, pues esos
juguetes nos tendría atrapada la mente de niño y no dejaría que volviera la
mente de adulto que supuestamente teníamos.
Pero Pedro, él mismo no creía lo que contaba, pues él no
podía demostrar nada de lo que le estaba ocurriendo, mas si él dudaba de sus
supuestos sueños, no digamos nada de los que le oían.
Aquellos observadores seguían llevándose todas las
noches a Pedro y seguían explicándole y enseñándole todo lo que tenia que saber,
y a su vez Pedro comunicaba algunas cosas a los otros niños y otras no, porque
él ya empezaba a sentirse un poco menos niño y los otros niños estaban ya
cansado de oír sus supuestos sueños.
Pasado un tiempo, el Presidente mandó llamar a los
observadores y les preguntó como iba el asunto de Pedro; a lo que estos le
respondieron;
Tenemos un pequeño problema, Señor Presidente, a pesar
de todo lo que le estamos enseñando y diciendo, Pedro no cree nada, pues él
cree que es su mente la que le esta jugando una mala pasada, y si él no se cree
a sí mismo, como va poder hablar con convicción a los demás.
Creo que el plan a fracasado, Señor Presidente, pues
con estos adultos con mente de niño no se puede hacer nada.
No desesperéis, no podemos dejar que todas las personas
de esa ciudad se queden con la mente de niño.
Mirad, vamos a preparar otro plan, coger a Pedro y
meterle caña, os explicaré. Cuando le traigáis esta noche, aparte de seguir con
el proceso al que le estáis sometiendo, intentar limpiar su cuerpo del gas
tóxico y además insertarle un chip en el cerebro, y acedlo con los mas
sofisticados elementos que tengamos, de manera que hablemos con él, sin que se
de cuenta, y entonces, aparte de toda la información que le estáis dando durante
la noche, dársela también durante el día a través del chip implantado en el
cerebro, y así podrá ser mas consciente de la información que está recibiendo,
pues esa información actuará subliminalmente, y a ver si despierta ya de una vez
y podemos contar con él.
Durante el tiempo que estuvieron haciendo eso con Pedro,
este cada día iba recordando más y más y ya iba dejando sus juguetes y se sentía
cada vez mas adulto.
Cuando iba a las reuniones de la Auto enseñanza, ya veía
las cosas desde otro punto de vista.
Un buen día por fin ya recordó lo que sucedió, y se dio
cuenta que ya no pensaba como niño, y a partir de ese momento todo lo que veía y
escuchaba, lo hacía desde la consciencia de adulto.
Entonces, como ya tenia consciencia de adulto, quiso
comunicarseló a los demás niños, y entusiasmado les dijo:
Escucharme; he descubierto que nosotros no somos lo que
creemos ser, nosotros somos adultos y por una extraña circunstancia creemos que
somos niños.
Debemos de procurar dejar los juguetes que nos hemos
fabricados y intentar no jugar con ellos, pues mientras juguemos, nuestra mente
estará atrapada con ellos, y no podremos recordar que somos adultos.
Pedro intentó contar todo lo que recordaba, pero los
niños no entendían mucho lo que les quería decir Pedro y lo miraban con
extrañeza.
Pasado el tiempo, Pedro seguía intentando explicar a los
niños todo lo que él recordaba, pero los niños ya estaban aburridos de
escucharle, entonces Pedro se dio cuenta que aparte de no entenderle, los niños
empezaban a creer que Pedro quería ser un cabecilla.
Entonces Pedro, que nunca se le había pasado por la
imaginación ser un cabecilla, pues siempre huyó de ellos, tomó la decisión de no
hablar mas del asunto, y que se apañara cada uno como pudiera, porque él les
hablaba desde el corazón, mas si los niños no lo veían así, el no tenia la
culpa.
Los observadores al ver el rumbo que tomó las cosas,
fueron a ver al Presidente para informarle de lo sucedido, pues el silencio de
Pedro había trastocado los planes.
Al verlos llegar, el Presidente les preguntó:
¿ Que ocurre, no me digáis que hay mas problemas?
Si, Señor Presidente, Pedro a decidido no hablar con los
niños, de todo lo que le hemos enseñado.
¿Sabéis el motivo de ello?
Si, Señor Presidente, se lo explicaré; en las reuniones
de la Autoenseñanza se dejó claro que nadie seria un cabecilla, y como Pedro
insistió tanto en que le escucharan y hablaba tanto de lo que le enseñamos, los
demás niños creen que quiere ser un cabecilla, y Pedro ante esa circunstancia
desea permanecer callado.
¿Pero porqué piensan eso de Pedro, acaso no le conocen?
La cuestión no es esa, Señor Presidente, lo que ocurre
es que en esas reuniones de la Autoenseñanza se dijo que buscarían todos junto
la respuesta a lo sucedido, e inconscientemente si uno de los miembros se
destaca un poco mas que los demás, estos en vez de averiguar todos juntos sus
teorías, le tachan de querer ser cabecilla.
Pero; dijo El Presidente, ¿ acaso tu no me dijiste que
esos niños eran diferentes a los demás?
Si Señor, pues una vez les oí decir en esas reuniones,
que se apoyarían los unos a los otros, que no habría cabecillas, que analizarían
sus experiencias y sus juguetes, y que tanto ellos como sus juguetes son todos
iguales, también dijeron que ningún niño seria superior a otro, aunque su
juguete fuese el mas bonito y sofisticado, pero, Señor Presidente, no predican
con el ejemplo, pues antes de averiguar que juguete les trae Pedro, le juzgan y
le condenan de antemano, pues le tachan de cabecilla sin intentar primero
comprenderle.
Bueno, replicó El Presidente; la culpa no es de los niños, ellos tienen
mentes de tales, la culpa si alguien la tiene, es de Pedro, pues al tener mente
de adulto debería saber actuar para que no ocurriera esto, así pues traerme a
Pedro para hablar con él.
Pedro se presentó ante el Presidente, el cual le pidió
que le contara lo sucedido, a lo que Pedro le respondió lo siguiente:
E intentado explicarles todo aquello que recuerdo y que
vosotros me habéis enseñado y no he conseguido nada, no hay manera de que me
entiendan, así pues he decidido guardar silencio.
Pero Pedro, como eres tan bruto, a nosotros nos a
costado mucho tiempo en convencerte, te hemos estado informando día y noche,
tuvimos que limpiarte de gas tóxico, y por último te tuvimos que insertar un
chip en el cuerpo, y a pesar de todo esto, todavía dudabas, y ahora tu pretendes
que ellos te crean; pero, Pedro, como eres tan bestia; escúchame, te voy a
decir lo que tienes que hacer, presta mucha atención:
Como ya vuelves a tener mente de adulto, tienes que
obrar en consecuencia con todo lo que hagas y digas, no debes tener ni jugar
con juguetes, pues los niños han de ver en ti algo diferente a ellos, para que
les dé lugar a pensar y a preguntar, mas cuando te pregunten porqué tu no tienes
juguetes, ni tampoco juegas; antes de contestarles tienes que saber que clase de
niño es, cuantos juguetes tiene y sobre todo hasta donde puedes contarle lo que
sabes, por eso ahora tienes que prepararte para saber hablar desde una mente de
adulto a una de niño, mas recuerda que tú lo fuiste hasta hace bien poco, así
pues no te debería ser tan difícil.
No debes agobiar ni presionar a los niños, debes esperar
que ellos vayan a ti, no vayas por las calles diciéndoles que tiren los
juguetes, pues según vaya desapareciendo el gas tóxico de sus cuerpos, ellos
solos irán cambiando de juguetes e irán recordando y sintiéndose cada vez más
raros
Así pues deja a los niños de las calles que el tiempo
haga su trabajo y tu prepárate por si algún día te piden ayuda.
Y ahora con respecto a los niños de las reuniones, que
ya les faltan poco para ser adultos, deberías de encontrar la forma de llegar a
ellos, intenta hacerlos ver, que todavía tienen juguetes aunque ellos no lo vean
así, diles que cuando les veamos que tienen la intención de dejar los juguetes,
nosotros les iremos trayendo uno a uno y les enseñaremos esta ciudad y entonces
recobrarán por completo la memoria, pues verán las cosas por si mismos.
Pero Señor Presidente, si a mí me han enseñado todo
esto aun siendo un niño y teniendo juguetes, ¿porqué no lo hacen con todos
ellos?
Mira, Pedro, lo hemos hecho contigo y con muchos otros
de los barrios de la ciudad, mas aun habiendo elegido los más idóneos, se han
vuelto locos la mitad, otros muchos se han hecho supercabecillas, y otros
sabiendo que son adultos, no dicen nada a los niños pues se aprovechan de ellos
para su beneficio, mas con todo el esfuerzo que tenemos que hacer para
despertar a un solo niño, ¿te imaginas lo que nos costaría despertar a cinco
millones de niños que hay en esa ciudad?
Pero Señor Presidente, tengo la sensación que en las
reuniones de la Autoenseñanza me catalogan de cabecilla, y es una cosa que no
tolero.
Mira Pedro, en tu expresión noto una falta de madurez,
escucha atentamente.
Cuando una madre tiene un niño pequeño, esa madre está
constantemente, vigilando al niño, le prohibe muchas cosas por el peligro que
puede ocasionar al niño, y constantemente le regaña, mas esa madre sabe que el
niño la cataloga de cabecilla, mandona y mala madre, pues está todo el día
metiéndose con él. Pero un día ese niño cuando sea mayor, comprenderá porqué su
madre actuó así, y sabrá que fue por lo mucho que le quería.
Mas si otra madre se despreocupa de su hijo, no le
vigila, y no le prohibe nada, porque no tolera
que su hijo la tache de cabecilla y mala madre, y ese
niño un día se cae a un pozo y se rompe la espalda y se queda toda su vida en
una silla de ruedas; ¿Qué pensaría de su madre? cuándo sea adulto ¿Acaso no
pensaría que su madre antepuso su orgullo a su deber?
Así pues, recuerda que tú eres quién tiene la mente de
adulto y ellos todavía no, por lo tanto tienes que obrar en consecuencia, sin
orgullo y con mucha paciencia, y recuerda que cuando ellos sean adultos les
pasará lo mismo.
Pero Señor Presidente, ellos son casi adultos, ya han
cambiado mucho de juguetes y se han afianzado con los que tienen ahora y no los
van a querer soltar, pues pensarán que después de tanto luchar se quedan sin
nada.
Pedro, diles que teniendo juguetes y mentes de niños, es
ahora cuando no tienen nada, mas cuando recuerden y vuelvan a ser adultos serán
lo que fueron, grandes médicos, o abogados, o directores de empresa, etc... y
por último, diles que cuando sean adultos y sean superior en conocimiento a ti,
tú te alegraras, pues podrás aprender de ellos y no cometerás el error de creer
que quieren ser cabecillas, porque siempre se aprende del que mas sabe, no del
igual o del inferior; mas no se puede asimilar todo esto teniendo mente de niño
y sobre todo teniendo juguetes.
Bueno Señor Presidente, le agradezco todo cuanto dice,
pues voy entendiendo mejor las cosas y procuraré recordar y actuar en
consecuencia, permítame abusar de su generosidad para formularle la última
pregunta; verá Señor Presidente:
Ya hay una cantidad de grupos de adultos niños que quieren reunirse entre
todos ellos para averiguar que está pasando en la ciudad, pues se ven bastante
diferentes a los demás niños que están jugando con sus juguetes por las calles.
Estos grupos quieren que entre todos aportemos una idea para poder llevarnos
bien entre nosotros y no estar tan descontrolados como están los niños de las
calles, y nosotros los de la reunión de la Autoenseñanza quisiéramos aportar
alguna idea, por eso, si me pudiera decir algo al respecto, se lo agradecería
mucho, Señor Presidente.
Querido Pedro, esta pregunta me temo que me va ocasionar
dolor de cabeza, pero intentaré decirte algo. La iniciativa es muy buena, pero
vayamos por partes.
Veamos las fichas que tenemos; por un lado tenemos unos
grupos de niños que no conocemos, y se supone que la mayoría de estos grupos
tienen cabecillas reconocidos y “afiliados a la Seguridad Social”, permíteme
esta pequeña broma, seguimos; tenemos que todos estos niños tienen una gran
cantidad de juguetes, a esto le sumamos que todos los grupos que acudirán
querrán unirse, si los demás están de acuerdo con la idea que ellos van
aportar, mas luego, tenemos a vosotros, que aun teniendo la información que te
estamos dando, tienes problemas con los tuyos por falta de credibilidad.
Espera un momento Pedro; que estoy pensando ¿como puedes
tú y tus amigos aportar una idea a los demás grupos cuando no sois capaces de
poneros de acuerdo vosotros mismos?
Bueno, sigamos; también tenemos el problema de que
aquello que se diga, va ha salir de mentes que todavía no son adultas, así pues,
no sé por donde empezar.
Mira Pedro, el solo hecho de intentarlo es maravilloso,
pero tu que tienes mentalidad de adulto sabes que todavía eso es imposible, pero
no impidas nunca que otros lo hagan, pues han de comprobar por ellos mismos los
resultados, porque una gran idea no se juzga por los resultados
Si no por el empeño y el corazón que se ha puesto en
ella, mas nunca saldrá algo malo de una hermosa causa, aunque el resultado no
sea el deseado no os aflijáis pues, la semilla sembrada hoy florecerá mañana,
mas si tenéis paciencia ya la veréis.
Escucha Pedro, le dijo el Presidente; empecé a
contestarte esta pregunta con un poco de broma, pero ahora estoy triste, porque
aunque sé que queréis ayudar a los demás grupos, no podréis hacerlo antes de
tiempo, mas cuando los de tu grupo comprenda que el tiempo que pierdan gastando
fuerzas en ayudar a los demás, fuera del espacio tiempo, lo dedicarán a recordar
que son adultos, y dejar sus juguetes, podrán estar preparado cuando de verdad
sea el día, pues hay un tiempo de preparación y otro de actuación, estar muy
atento y no lo invirtáis.
Me has comprendido Pedro.
Alto y claro Señor Presidente.
Y para terminar permíteme contarte una historia.
Había una vez un Señor que tenia una huerta y tenia la
facultad de hablar con las hortalizas.
En aquel huerto, había de todas clases de hortalizas. Un
día aquellas hortalizas se preguntaron
que hacían allí y para que servían, al verse tan
diferentes unas a otras no se entendían, así que optaron por agruparse por
afinidad, se agruparon todas las lechugas, los tomates, los pimientos, las
cebollas, etc... Pero aunque estaban todas las de la misma especies juntas,
seguían sin saber para que estaban ahí. Un día dijo una hortaliza a otra:
Porqué no le preguntamos al Señor que nos cuida, ¿ para
qué estamos aquí?
Cuando le preguntaron al Señor, este les contesto:
estáis aquí para servirme de ensalada, pues es vuestra meta y vuestro destino.
Que debemos de hacer para ello, señor.
Pues esperar a estar preparadas, y cuando estéis, tenéis
que limpiaros y lavaros, mas luego tenéis que reuniros y mezclaros, y todos
junto hacer una ensalada, y entonces serviréis de alimento para mi, y vuestra
energía será parte de mi y servirá para darme vida.
Aquellas hortalizas se pusieron contentisimas, pues se
dieron cuenta que su existencia no era en vana, pues nada menos que servia para
dar vida.
Todas las hortalizas se pusieron a trabajar para crecer
pronto, iban a por agua para regarse, luchaban con todos los insectos, se
reguardaban de la lluvia, del calor de sol, etc...
Y llegó el gran día, llamaron al Señor y le dijeron que
ya estaban preparadas, que esperaban que la ensalada fuera de su gusto, que
habían sufrido mucho por complacerle y que esperaban que él lo apreciara, y que
volviera a la hora de comer, pues iban a reunirse todas juntas para hacer la
ensalada.
Cuando llegó la hora de comer y este hombre dio su
primer bocado; de un acto reflejo escupió la ensalada de la boca, mas acto
seguido se echó a llorar, pues recordó todo lo que sufrieron aquellas
hortalizas, cuanto hicieron por él, todo el frío, y el calor que pasaron, la
lucha con los insectos; cuanto esfuerzo en vano.
Pues todas aquellas hortalizas se olvidaron de lavarse y
limpiarse, antes de hacer nada.
Me has comprendido, mi querido Pedro.
Así pues, vuelve a la ciudad y hagas lo que hagas, hazlo
con mente de adulto y espera que tus amigos, dejen de ser niños, para recorrer
el camino juntos, hasta pronto Pedro.
Después de despedir a Pedro, el Presidente se fue a
descansar, estando tumbado en la cama, vio perplejo como se iluminó toda la
habitación en la cual aparecieron tres seres de luz.
Muerto de miedo y con voz temblorosa, les preguntó, que
quienes eran y que querían.
Aquellos seres de luz le dijeron; somos los observadores
de este planeta y venimos a decirte y a hacerte lo mismo que has hecho con
Pedro.
Queremos decirte, que vosotros los adultos no sois lo
que creéis ser y que debéis dejar de jugar con los juguetes que tenéis, pues no
os deja desarrollar la mente que tenéis; que por la fatalidad del destino
habéis olvidado.
No sé quienes sois, pero creo que os habéis equivocado
con nosotros, pues somos personas adultas y no tenemos juguetes, respondió el
Presidente.
Vosotros los adultos de este planeta tenéis muchos más
juguetes de lo que os imagináis.
El Presidente con cara de asombro les preguntó ¿a qué
clases de juguetes os referiis?
Tenéis muchas clases de juguetes, por ejemplo; tenéis
los juguetes infantiles como los de la ira, la vanidad, la critica, el egoísmo
etc... también tenéis unos juguetes menos infantiles, como el de las
religiones, las ceremonias, las clases sociales, también tenéis unos juguetes
mas sofisticados como, las videncias, las facultades paranormales, o las
supersticiones, etc... y sobre todo tenéis lo juguetes supersofisticados, que
son los más peligrosos, pues al estar enganchados a ellos, os evitan dar el
gran salto. Esos juguetes tendrás que descubrirlo tu solo cuando llegue el
momento.
No entiendo nada, replicó el Presidente.
Ya lo entenderás..... ya lo entenderás.
Escucha atentamente; te llevaremos con nosotros por las
noches, te enseñaremos y te diremos todo lo que tienes que recordar, te
implantaremos un microchip y te haremos ver que no eres el que tienes que ser.
“¿Te recuerda algo todo esto?”
Te hemos elegido por los grandes y sabios consejos que
le has dado a Pedro, así pues, cuando acabe el proceso y recuerdes todo,
aplícate a ti todos y cada uno de los consejos dado a Pedro.
Mas cuando recuerdes que no eres una persona adulta,
sino una parte de lo que vosotros llamáis Dios, ósea una chispa de luz divina,
deberías de actuar en consecuencia, y comunicar a los demás adultos lo que son
en realidad, pero hazlo siempre desde el punto de vista de la chispa de luz que
eres. “¿Te vuelve a sonar de algo todo esto?”.
Bien, ahora nos tenemos que marchar, que tengas buena
suerte.
Pasaron cientos de años, y todas aquellas personas
adultas se convirtieron en lo que eran, en millones de chispitas de luz.
Vivían en paz y armonía, vagaban por el universo
completamentes libres.
Un día, una de estas chispitas, después de viajar por el
universo, se posó en una estrella para descansar; no pasó ni una hora, cuando
divisó a lo lejos, tres bolas de luz que se acercaban a ella.
Cuando estas tres bolas de luz se acercaron a ella la
chispita de luz las saludó y les preguntó: quienes sois y que queréis.
A lo que contestaron:
Somos los observadores de este universo, y venimos a
decirte que: “TU NO ERES QUIEN CREES SER ......................... F I N
Escrito en Madrid ,11 de agosto. 1999.
|
|