Por María Coltrin Monachesi
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Hermandad Luz Azul
Muchas voces nos hablan hoy de cambio, de evolución, de
nuevos paradigmas y en algunas ocasiones tendemos a mirar estos procesos como
algo que está sólo por fuera de nosotros. Es decir, sabemos que somos parte de
un proceso de cambio, pero no tenemos total conciencia que en realidad SOMOS ese
CAMBIO, SOMOS la EVOLUCIÓN.
EVOLUCIÓN. Este es un término que connota crecimiento,
cambio, desarrollo, pasar a un nivel superior, ascender. En efecto, es así. La
naturaleza evolutiva de la humanidad impulsa en forma constante al cambio, y
cada Era que el hombre ha transitado en el Planeta Tierra ha sido marcada por
diferentes transformaciones, todas necesarias para construir las bases de los
tiempos por venir.
Independientemente del juicio de valor que hagamos de los
hechos que traen aparejados estos cambios, siempre hemos estado preparados para
ellos, aún sin saberlo, y otras veces para descubrir nuestra preparación, hemos
tenido que oponernos o resistirnos un tiempo a lo nuevo.
Siempre estamos preparados para las transformaciones,
porque en esencia nosotros somos ese cambio. Para cada período evolutivo, la
humanidad trae consigo las pautas genéticas que serán las generadoras del
próximo escenario.
La institución de nuevos paradigmas en la humanidad
generalmente comprende grandes períodos de tiempo. Son procesos que comienzan en
forma silenciosa y, a medida que avanzan, crecen entre murmullos, vanguardistas,
descubrimientos, resistencias, fundamentalismos y adeptos, hasta que, sin saber
con certeza cuándo, lo nuevo reemplaza a lo viejo, la nueva realidad ya no es
más cuestionada y está socialmente institucionalizada.
Hasta hoy hemos sido simplemente observadores de la
historia, la evolución representó algo intangible, del pasado o de un futuro
lejano, un hecho que aprendimos a través de los libros. En este momento, AHORA,
estamos viviendo una etapa histórica, somos protagonistas y observadores
directos de un salto evolutivo.
Desde hace poco más de 40 años –fines de los años 50– la
humanidad comenzó la gestación de un Nuevo Ser. Una Nueva Vibración, un Nuevo
Color, un Nuevo Código Genético: INDIGO. El porcentaje de nacimientos durante
las primeras décadas era bajo, pero a medida nos acercábamos al año 2000, la
cantidad de nacimientos de niños índigo aumentó al 80% del total, y seguirá
creciendo en los años por venir.
¿Qué significa ser Índigo?
Así como cada etapa evolutiva requirió de determinadas
características humanas y surgieron seres que lideraron esos cambios, ahora, en
este momento de la humanidad, el cambio se llevará a cabo de la mano de los
índigo.
Este color o esta gama (violeta-azul-índigo) trae consigo
una serie de características, de conocimientos, de conductas que responden a un
conjunto de Leyes Universales que construirán el nuevo modelo de Humanidad. La
Nueva Raza. Estos colores se manifiestan en el aura del Ser y son visibles para
quienes poseen esta habilidad.
Un Índigo no es un Ser superior, es un Humano distinto,
con una Nueva Conciencia, que trae como regalo un Don. Los dones de los Índigo
están orientados hacia la Construcción de Nuevos Patrones de Conducta, a crear
una Nueva Conciencia mediante la aplicación de Nuevos Conceptos, Ciencias,
Técnicas y Tecnologías. Cuando hablamos de Nuevo en realidad en muchos casos
hablamos de re-nacimiento o re-descubrimiento de Sabiduría Milenaria, de
reconexión con la Tierra y el Medio Ambiente que era de dominio de nuestros
Pueblos Nativos y Razas Aborígenes.
Los principios de esta Nueva Generación son regidos por la
Ley del Amor y la Armonía. Traen consigo la Nuevas Leyes Universales. Su sola
existencia representa la integración de dos mundos: el visible y el etéreo, la
ilusión y la realidad. Son la alianza entre el cuerpo y el alma, la luz y la
oscuridad, entre la ciencia y la espiritualidad, entre el cielo y la tierra.
Hay diferencias o variedades de tono entre los Índigo, especialmente entre
los tempranos –hoy adultos entre 30 y 50 años–, los adolescentes, los niños y
los bebés. Las características o tipos de comportamiento de un adulto índigo
y un niño son naturalmente diferentes.
La avanzada, “los adultos” –entre los que hay muchos
violeta– han tenido y tienen una tarea difícil que sin dudas requiere de gran
entrega y servicio: preparar el terreno para los que han nacido con mayor grado
de pureza, especialmente aquellos de las dos últimas décadas en adelante.
El grupo de los tempranos que han despertado, que están
conscientes de quienes son y que han venido “a Ser” a la Tierra, en su mayoría
ha padecido discriminación y aislamiento desde muy pequeños, y oportunamente se
han quedado escondidos tras murallas defensivas. Pero gracias a la fuerza de la
Voluntad y el Poder de esta maravillosa esencia generadora de cambio que se
inclina siempre hacia la SALUD y al reconocimiento de la verdad del Alma, un
Índigo tiende a elegir el camino del trabajo interno, busca sanar y limpiarse.
Un Índigo es un buscador de su Auténtico Sí Mismo. Es un guerrero. Es un
revolucionario.
¿Cuáles son los roles presentes y futuros de los índigo?
“Un índigo no busca promover el cambio, es el cambio.”
Los índigos son los introductores de las nuevas
tecnologías, éstas surgen del amor y se desarrollan con la única finalidad de
servir. Serán tecnologías Conscientes. Muchas de ellas ya están operando, otras
nuevas serán descubiertas. Se implementará un nuevo conjunto de técnicas
agrícola-ganaderas, en comunicaciones, para el cuidado del medio ambiente, para
el desarrollo de organizaciones sociales y culturales, para la salud, la
alimentación, la construcción, la vivienda, etc.
Los índigos están operando tanto en el desmoronamiento
concreto de las viejas estructuras (instituciones religiosas, políticas y
sociales) como en la formación de las nuevas. Son los que están sacando a la Luz
hechos de corrupción, injusticia, violencia y abuso, están ayudando con el
corrimiento de los velos.
Son aquellos que también están apostando a la verdad
enfrentándose a la maraña política, al abuso y al uso indebido del poder.
Son los que logran con su carisma y su sola presencia la
credibilidad necesaria para lograr sus objetivos aún cuando parezca que nadie
los acompaña.
En el terreno de la Salud son aquellos médicos que
lograrán apoyo para utilizar las disciplinas alternativas en lugares donde unos
pocos años atrás no se hubiera concebido o aceptado introducirlas o aplicarlas.
Son aquellos que hoy lideran y participan del desarrollo
de ecovillas o comunas sustentables.
Son los empresarios que a la hora de decidir buscan
equilibrio entre corazón y razón y aplican el Principio de Precaución. Producen
materiales para la construcción ecológica, como la energía fotovoltaica, etc.,
son los que apuestan a las energías renovables para reemplazar al petróleo y sus
derivados.
Son los que se involucran en la producción orgánica, en
todas sus etapas desde su cultivo, elaboración y distribución.
Son los maestros y educadores que abren Nuevas Escuelas
(Rudolf Steiner o Montessori). También surgirán otras metodologías, cada vez con
el fin más expuesto. Son los futuros acondicionares de dones.
Son los científicos que hablarán de la energía fotónica y
otras civilizaciones galácticas sin temor a ser tratados de locos pero con una
gran repercusión y aceptación creciente.
Son los que develarán verdades ocultas sobre tecnologías
que cambiarán el orden establecido, y sabrán cuando y cómo decirlo.
Son los que están rescatando las culturas nativas, y les
devolverán su importancia y harán la integración para avanzar hacia la próxima
etapa.
Son los nuevos líderes espirituales con total entrega al
servicio.
En medio del derrumbe de las viejas estructuras surgen las
bases de la comunidad como la nueva célula que dará vida a los pueblos a la
Nueva Civilización.
Donde haya algo que cambiar, allí habrá un índigo, incluso
aunque él no lo sepa, porque son los que encarnan la verdadera transformación de
este Nuevo Milenio.