La crisis
¿Cuándo y cómo surge el cambio? Podríamos
contestar que cuando -en el marco de alguna
creencia- se abre de pronto la brecha de la
duda...
En la creencia “se está”; en la duda... “se
cae”. La creencia da tranquilidad. La duda,
incertidumbre e indecisión. Cuando se cae en
la duda, entonces, es preciso superar de
inmediato esa situación de zozobra. ¿Cómo?
Pensando... Y es ahí donde surge el cambio,
donde aparecen nuevas ideas. Porque hay un
problema por resolver.
Las respuestas pre-establecidas, las que
existieron antes, las que nos sirvieron hasta
ahora, de pronto empiezan a fallar y nuestras
grandes creencias y certezas esenciales se
desvanecen. El camino por donde transitamos se
está agrietando y se hace difícil caminar: es
necesario pues, que encontremos nuevos
caminos.
Una crisis es un problema de tal magnitud, que
interrumpe tu capacidad habitual de hacer las
cosas. Esta situación, representa un punto de
cambio crítico en la manera de operar y en la
manera en que percibes el mundo (como a ti
mismo y a los demás).
El aprendizaje basado en la experiencia tiene
un aspecto muy particular. Es relativamente
fácil y hasta muy “natural” aprender de
experiencias donde se produce una
retroalimentación inmediata, o sea, cuando el
efecto se produce inmediatamente después de la
causa que lo originó. Pero resulta muy
difícil, aprender de hechos cuyas
consecuencias se producirán tiempo después.
“La educación es el descubrimiento progresivo
de nuestra propia ignorancia” (Will Durant).
“El ego tiene un gran valor como constructor
de límites individuales y mensurables (el
gusanito), pero necesitamos el Alma (la
mariposa) para experimentar significado” (Carol
S. Pearson).
La crisis nos obliga a pensar. La crisis en el
mundo, la de nuestras relaciones -que a veces
están a punto de naufragar- la crisis en la
economía, en la política. Pensar es la
consecuencia de alguna crisis. Si no, ¿para
qué pensar? Si nos va bien en los negocios,
¿para qué pensar en los negocios? Pero si nos
va mal en la vida, podemos llegar a pensar:
“¿Para qué necesito yo todo esto, para qué me
sirve? ¿Mejora mi vida con ello?”.
La crisis produce análisis, reflexión. Cuando
la reflexión y el análisis es sistemático,
continuo, cuando abarca los grandes temas de
la vida y busca e indaga qué es el amor, qué
es el bien, qué es la vida, qué es la
felicidad, estamos en el camino del desarrollo
personal. En el crecimiento.
Ustedes constantemente buscan el significado
de la vida, y aún no tienen el respeto por
ella. Lo que ustedes no logran comprender es
que todas las verdades son simples de
entender. El significado de la vida no es la
excepción. Exponiéndolo simplemente, este es:
Trata todas las formas de vida con amor,
respeto, compasión y clemencia.... trata a
toda vida con valores humanos.
Una vez que hayas puesto en práctica te elevas
a ti mismo de las barreras del miedo, y tienes
una oportunidad de salvar tu planeta. Tienes
que tener el más profundo entendimiento de la
vida y el por qué cada uno de ustedes es tan
importante. Los problemas que crean van más
profundo que los efectos de las acciones
presentes, ellos continúan más allá de este
tiempo de vida, a través de muchas otras
vidas.
El punto es crecer en sabiduría y práctica del
significado de la vida. Toda vida es preciosa
y debe ser apreciada, mostrando irrespeto
usted retarda el crecimiento de su alma,
cuando usted muestra continuamente irrespeto,
usted está en peligro de destruir su alma; su
alma puede cesar de existir. Esta finalidad es
una consecuencia seria, no siendo una
despedida suave. No necesitan construir
templos para adorar su Dios, porque su Dios
está en todo. Mostrando su respeto por todas
las cosas, ustedes adoran a Dios. Ustedes
solos son responsables de controlar sus
experiencias y el destino, en la dirección en
que su vida está yendo, está ligada a sus
vidas pasadas y acciones presentes.
El ser humano tiene un promedio de vida de 84
años. Para seguir existiendo necesita
re-crearse. Dios creó al hombre, el hombre
crea el alma. Mientras Dios crea, el hombre
re-crea. A través de recrearse se inmortaliza.
Dios nos dio una personalidad espiritual; ésta
selecciona una personalidad física. El ser
humano debe crear su Identidad-Individualidad.
La Crisis como “Peligro”
Algo muy interesante de remarcar es, que de
los dos caracteres chinos que constituyen la
palabra “crisis”, el primero es “peligro”. Es
bastante obvio que una crisis nos pone en
peligro. Podría ser una amenaza real en
relación a nuestra seguridad o salud, como un
incendio, una explosión, etc... En casos menos
extremos, el peligro podría no ser físico,
pero podría significar graves problemas para
la reputación de su familia (o compañía). La
lista de posibles crisis es larga. Simplemente
piense en cuán difícil sería su vida si su
compañía fuese acusada por contaminación del
ambiente, acoso sexual, o discriminación
racial, si sus clientes lo demandaran por
daños o si sus accionistas le acusaran de no
utilizar los recursos eficientemente, etc...
Estas situaciones están llenas de peligros.
La Crisis como “Oportunidad”
Más interesante aún, es saber que el segundo
de los caracteres chinos que constituyen la
palabra “crisis” es “oportunidad”. Como
primera impresión, la noción de combinar dos
conceptos opuestos, como el peligro y la
oportunidad, parecería ser algo extraño. No
obstante, es verdad. Hay organizaciones que no
sólo han sobrevivido los peligros planteados
por una crisis, sino que también han
experimentado una mejora de su reputación
corporativa debido a la manera responsable,
sensible y competente en que los manejaron.
El típico ejemplo de esto es el caso de
Johnson & Johnson, cuando sus cápsulas de
Tylenol mezcladas con cianuro causaron la
muerte de muchas personas en 1982. Luego de
una pérdida inicial, cuando Johnson & Johnson
retiró el Tylenol del mercado, la compañía
creció fuertemente. Retomaron su anterior
participación en el mercado, porque el público
dio crédito a la compañía, al guiarse ésta por
su valores: dijeron que la salud y el
bienestar de sus clientes era su primera
prioridad y lo apoyaron rápidamente con las
acciones tomadas. Hoy, las personas piensan
favorablemente en Johnson & Johnson como una
compañía responsable. Fue sin duda un
brillante caso de relaciones públicas, que
convirtió el peligro en oportunidad.
¿Y por casa... cómo andamos?
La mayoría del tiempo usted opera con un
perfil bajo. El público puede haberse casi
olvidado de su existencia. O pueden saber que
usted existe, pero no le prestan demasiada
atención ya que tienen sus propios problemas.
Con tal de que usted no impacte directamente
en sus vidas de alguna manera, están contentos
y le permiten co-existir en su comunidad. Pero
si algo drástico sucede, su visibilidad
aumentará rápidamente. El reflector estará
brillando repentinamente sobre usted y la
manera en que usted reacciona ante la crisis
será vista por todos. Cómo responde usted en
esos primeros momentos se notará y se
recordará, además, afectará la manera en que
las personas percibirán su organización
durante años y años.
Por todas estas razones, debe asegurarse de
que usted y sus managers hayan recibido un
entrenamiento efectivo en relación al manejo
de crisis. Un programa que incluya el consejo
de cómo hablar con la prensa y tratar con las
personas disgustadas.
La Importancia de una Mente positiva
Cuando una crisis hace erupción, puede que no
sea demasiado natural para usted verla desde
la perspectiva “¡Es estupendo, vaya
OPORTUNIDAD que tenemos!”. Sin embargo, si
usted puede recordar los dos caracteres chinos
y lo que quieren decir, esto podría ayudarle a
enfrentar la crisis con una actitud más
positiva, que lo impulsará a “hacer lo que
debe” en función de los mejores intereses a
largo plazo para su compañía, usted y su
comunidad.
Visión: el deseo profundo
La mayoría de los adultos tienen poco sentido
de una visión real. Casi todos tenemos metas y
objetivos en nuestras vidas, pero estos no son
visiones. Una visión real, profunda y cargada
de significado no puede existir al margen del
propósito. Al hablar de propósito nos
referimos al motivo, la causa o la misión que
justifica, orienta y determina la vida de un
individuo.
“Esta es la verdadera alegría de la vida, el
ser fiel a un propósito que tú mismo reconoces
como poderoso... ser una fuerza de la
naturaleza en vez de un pequeño, febril y
egoísta guiñapo de aflicciones y rencores
quejándose de que el mundo no se dedica a
hacerlo feliz” (George Bernard Shaw).
En muchas situaciones de aprendizaje, sentimos
que intentan convertirnos en lo que “ellos”
desean que seamos. Al tiempo, terminamos
dándonos por vencidos y nos resignamos
pensando que, quizás, eso es lo que se llama
“adaptación”. Pero un verdadero proceso de
aprendizaje, o educación, no consiste en
pretender modelar a las personas a imagen del
instructor sino en conducir a las personas
hacia sí mismas. Hacia lo que ellas realmente
son, hacia su singularidad y su belleza
original.
Si decide dedicar tiempo a averiguar quién es
usted en realidad, cuál es el aspecto de su
personalidad con el que se siente más cómodo y
cuáles son sus verdaderos talentos naturales,
estará inmerso en un emocionante proceso de
aprendizaje. Este proceso será sin ninguna
duda el viaje más interesante y productivo que
jamás haya realizado en su vida.
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